Acerca de

Me llamo Borja Merino (Pontevedra, 7 de septiembre de 1992) y soy graduado en medicina por la Universidad de Santiago de Compostela (2016). Desde 2011 escribo artículos de divulgación científica y escéptica en este blog. También me gusta la filosofía, y suelo colaborar con el blog Filosofía en la red. Soy miembro de la Asociación Galega de Comunicación de Cultura Científica e Técnica (DivulgAcción) y colaboro con su programa "Divulga na Escola".

Si te apetece puedes seguirme en Twitter, donde suelo estar muy activo. De vez en cuando también tomo fotografías y las subo a Instagram y Flickr.

Contacto: borja@destejiendoelmundo.net

Borja Merino

En el blog suelo escribir artículos que mencionan muchas disciplinas científicas. Aunque no sea un experto en esos temas, mi excusa para hacerlo es la que leí en un libro (¿Qué es la vida?) del gran físico austriaco-irlandés Erwin Schrödinger:
El científico debe poseer un conocimiento completo y profundo, de primera mano, de ciertas materias. En consecuencia, por lo general, se espera que no escriba sobre tema alguno en el cual no sea experto, siguiendo una conducta de "noblesse oblige". Sin embargo, por esta vez, pido poder renunciar a la "nobleza" y quedar dispensado de las consiguientes obligaciones. Mi excusa es ésta: hemos heredado de nuestros antepasados el anhelo profundo de un conocimiento unificado y universal. El mismo nombre, dado a las más altas instituciones de enseñanza, nos recuerda que, desde la Antigüedad y a través de los siglos, el aspecto universal de la ciencia ha sido el único que ha merecido un crédito absoluto. Pero la propagación, tanto en profundidad como en amplitud, de las múltiples ramas del conocimiento humano durante los últimos cien años nos ha enfrentado con un singular dilema. Por un lado, sentimos con claridad que sólo ahora estamos empezando a adquirir material de confianza para lograr soldar en un todo indiviso la suma de los conocimientos actuales. Pero, por el otro, se ha hecho poco menos que imposible para un solo cerebro dominar completamente más que una pequeña parte especializada del mismo. Yo no veo otra escapatoria frente a ese dilema (si queremos que nuestro verdadero objetivo no se pierda para siempre) que la de proponer que algunos de nosotros se aventuren a emprender una tarea sintetizadora de hechos y teorías, aunque a veces tengan de ellos un conocimiento incompleto e indirecto, y aun a riesgo de engañarnos a nosotros mismos. Sea ésta mi justificación.
Sin embargo, el blog tiene una especie de "manual de uso". Te voy a decir desde ahora un principio muy claro: no te creas nada de lo que te cuente por el hecho de verlo aquí escrito. Cuando leo literatura preparo el músculo de la imaginación y lo dejo campar a sus anchas; cuando leo ciencia (aunque es cierto que tiene mucho de imaginación) los que tonifico son los músculos del escepticismo, la experimentación y, también, del asombro. Antes de leer cualquier artículo ten en cuenta que cuando hable de una noticia científica, un descubrimiento o un nuevo avance no pretendo que te lo creas porque aparece escrito en el blog (esto es obvio, pero muchos periódicos, por ejemplo, no lo advierten), sino porque han sido publicados siguiendo unos criterios determinados y parece que puede entrar a formar parte de algún modelo con el que los científicos intentan entender el mundo de ahí fuera.