24 de febrero de 2015

Oliver Sacks y la alegría por vivir

Oliver Sacks ha escrito fascinantes libros. Su lectura es una forma de convertirte en explorador, un explorador de algo tan asombroso como es la máquina que nos hace humanos: el cerebro, el sistema nervioso. Con sus escritos exploramos el mundo de la neurología. Pero ahora le ha tocado escribir algo desgarrador, la vida no perdona. Hace unos días nos anunciaba a través de un artículo en The New York Times que no le queda mucho de vida: unas puñeteras metástasis hepáticas de un raro melanoma ocular luchan arduamente por poner punto y final a su propia vida.

A month ago, I felt that I was in good health, even robust health. At 81, I still swim a mile a day. But my luck has run out — a few weeks ago I learned that I have multiple metastases in the liver. Nine years ago it was discovered that I had a rare tumor of the eye, an ocular melanoma. Although the radiation and lasering to remove the tumor ultimately left me blind in that eye, only in very rare cases do such tumors metastasize. I am among the unlucky 2 percent.
Hace un mes me encontraba bien de salud, incluso francamente bien. A mis 81 años, seguía nadando un kilómetro y medio cada día. Pero mi suerte tenía un límite: poco después me enteré de que tengo metástasis múltiples en el hígado. Hace nueve años me descubrieron en el ojo un tumor poco frecuente, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el tratamiento de láser a los que me sometí para eliminarlo acabaron por dejarme ciego de ese ojo, es muy raro que ese tipo de tumor se reproduzca. Pues bien, yo pertenezco al desafortunado 2%.
Nos lo contaba de primera mano con un artículo corto y doloroso, pero a la vez brillante y que irónicamente entre las líneas desborda alegría por la vida. Algo extraordinario. Así concluye el artículo:
Above all, I have been a sentient being, a thinking animal, on this beautiful planet, and that in itself has been an enormous privilege and adventure.
Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura.
Oliver Sacks aprovecha y nos enseña la alegría por vivir.