Causas curables de demencia

No se me ocurre ningún otro adjetivo para la demencia que terrible. Auguste D. era una mujer de poco más de 50 años cuando empezó a sufrir severos fallos de memoria y de conducta, por lo que acabó encerrada en un psiquiátrico de la ciudad alemana de Frankfurt. Fue la primera paciente a la que se le diagnosticó una de las causas más frecuentes de demencia, el Alzheimer.

En una ocasión, al intentar sin éxito escribir su nombre, Auguste D. comentó una frase desgarradora que resume muy bien lo que les ocurre a los pacientes con demencia:
Por así decirlo, he perdido mi yo...

La demencia no es una enfermedad, sino un síndrome con muchos síntomas y signos que aparecen en muchas enfermedades distintas. Como llegar a una ciudad desde carreteras diferentes; al final nos encontramos en lo mismo: pérdida de memoria, de capacidades cognitivas, de orientación, apatía, problemas para comunicarse (afasia), pérdida de la capacidad de leer (alexia), dificultad para llevar a cabo tareas simples que incluso conoce a la perfección y ha entendido (apraxia), incapacidad de reconocer estímulos (agnosia),... Si ojeas uno de esos libros tochos de medicina, descubrirás una definición similar a esta:
Un síndrome caracterizado por la pérdida de más de una de las funciones cognitivas adquiridas previamente de modo que interfiera en la actividad social y laboral del sujeto y que le haga perder su autonomía personal, con nivel de conciencia conservado. 
La causa más común de la demencia es la terrible enfermedad que padecía Auguste, la enfermedad de Alzheimer. Es tan terrible por lo que produce y por una desoladora verdad: hoy por hoy, no existe curación. Ni para el Alzheimer ni para la mayoría de las demencias, aunque se ha avanzado (y se avanza) mucho en el conocimiento y comprensión de los fallos cerebrales que se producen en estas enfermedades.

El camino de la investigación en alzheimer comenzó en el viejo psiquiátrico de Frankfurt en 1901. El doctor Alois Alzheimer (1864-1915) se dio cuenta de que Auguste no padecía una mera "locura" como se le había diagnosticado en la época, sino que su enfermedad iba mucho más allá.

Alzheimer trabajaría después como ayudante de Emil Kraepelin (1856-1926), lo que le supuso una oportunidad fantástica: Kraepelin era uno de los psiquiatras más conspicuos de la época y uno de los principales defensores de la revolucionaria idea de que las enfermedades psiquiátricas tenían una base biológica. Por cierto, fue Kraepelin quien utilizó por primera vez la expresión "enfermedad de Alzheimer".

Juntos desarrollaron métodos experimentales que sirvieron para estudiar las enfermedades mentales. También les ayudaba Franz Nissl (hoy recordado en medicina por un tipo de tinción histológica que nos permite ver algunas células al microscopio) y otros especialistas en histología. Todo esto junto, toda esta amalgama de medicina experimental, empezó a dar sus frutos cuando observaron cerebros de pacientes fallecidos con Alzheimer (entre ellos el de Auguste) y se fijaron en que efectivamente mostraban alteraciones en su anatomía e histología.

Pero, como ya sabes, hay más causas de demencia que el Alzheimer. Tenemos por ejemplo la demencia de origen vascular, por continuos y pequeños infartos cerebrales que van haciendo perder neuronas. Y otras enfermedades como la demencia por cuerpos de Lewy o la demencia frontotemporal. Desgraciadamente para ninguna de estas causas de demencia existe tratamiento curativo, solo tratamientos que mejoren los síntomas o retrasen el avance de la enfermedad.

Pero también hay un lado "menos malo". Los mismos síntomas de demencia que produce la enfermedad de Alzheimer por ejemplo, pueden ser causados por otras enfermedades que no solo son tratables, sino que potencialmente se pueden curar. Hay que estar al tanto, porque si tratamos a estos pacientes, la demencia desaparece: ahí radica la importancia de tener en cuenta estas enfermedades. El neurólogo cuando hace un diagnóstico de demencia siempre pide pruebas complementarias que excluyan estas patologías:
  • Carencia de vitaminas del complejo Bla falta de algunas vitaminas del complejo B, sobre todo la B1 y la B6, puede provocar cuadros de demencia.
  • Tumores cerebrales: dependiendo de la localización del tumor, una de las manifestaciones podría ser una demencia.
  • Hematoma subdural.
  • Intoxicación farmacológica: muchos fármacos pueden provocar, en dosis tóxica, una demencia.
  • Hipo/hipertiroidismotanto el déficit como el exceso de hormonas tiroideas podría provocar, en casos graves, una demencia.
  • Panhipopituitarismo: déficit total de las hormonas de la hipófisis.
  • Hidrocefalia.
  • Meningoencefalitis subgudasinfecciones que pasen desapercibido en el cerebro como sífilis, tuberculosis o borreliosis.
  • Vasculitis.
  • Por último, la depresión puede provocar un cuadro parecido a la demencia que se conoce en medicina como pseudodemencia depresiva.
Estas causas provocan, o pueden provocar, una demencia potencialmente reversible; aunque que la produzcan es bastante infrecuente si las comparamos con la enfermedad de Alzheimer. 

Es cierto que en medicina hay que examinar el caso particular de cada paciente, pero por ejemplo si se produce una demencia por falta de vitamina B1, podría desaparecer si la volvemos a administrar. Lo mismo sucede si curamos cualquiera de estas enfermedades.

Se necesita investigar mucho para que en un futuro las principales causas de demencia como la enfermedad de Alzheimer se engloben en este grupo de potencialmente curables.

Borja Merino.

REFERENCIAS:
  1. Dahm R. Descubrimiento de la enfermedad de Alzheimer. Temas Investigación y Ciencia. 2010;62:4–13.
  2. Longo D, Fauci A, Kasper D, Hauser S, Jameson JL, Loscalzo J. Harrison. Principios de medicina interna. 18th ed. McGrawHill; 2012.