Una sola edición después

La historia de la ciencia está aderezada de momentos brillantes. Si lees un poco de esta disciplina aprenderás muchas cosas interesantes, y estoy seguro de que también ejercitarás tu "músculo" del asombro. Te darás cuenta de que el conocimiento científico tiene muchas peculiaridades, por llamarlas así. Una de las maravillas de la ciencia es lo rápido que nuevos hallazgos cambian (o van confirmando) las hipótesis con las que trabajábamos antes.


Hay incontables ejemplos, y te voy a hablar de uno. Austin Flint (1812-1886) fue un famoso médico y un gran docente. Se dedicó toda su vida, no solo a ejercer e investigar, sino a enseñar todo lo que sabía a estudiantes y colegas.
Fue un brillante investigador sobre el corazón y sus enfermedades. Prueba de ello es que mientras ocupaba el puesto de profesor de Principios y Prácticas de Medicina de la Facultad de Medicina del Hospital de Bellevue de Nueva York, se fijó en que la clasificación que hasta entonces existía de los soplos cardíacos (los ruidos que el médico te ausculta sobre el pecho cuando el flujo sanguíneo o las válvulas cardíacas no te funcionan tan bien como deberían) era muy caótica y carecía de utilidad tanto docente como clínica. Se puso a trabajar y publicó un texto en el que los soplos quedaban ordenados de una manera realmente útil y se proponían métodos para determinar su importancia y gravedad.

Los médicos reconocieron su trabajo nombrando a un tipo de soplo como soplo de Austin Flint. Es un soplo cardíaco que se produce en la insuficiencia de la válvula aórtica debido a que no se cierra completamente durante la diástole (momento en el que debería hacerlo) y deja caer sangre hacia el ventrículo izquierdo cuando en realidad debería estar camino de todo el cuerpo a través de la arteria aorta. Esta sangre choca a su vez contra la válvula mitral dificultando su apertura. El resultado de todo ese proceso lo puede escuchar el médico con el estetoscopio, y es a lo que se llama soplo (o retumbo) de Austin Flint. Por cierto, un nombre bastante irónico, porque Flint era partidario de abandonar todos los epónimos médicos y cambiarlos por nombres más docentes y lógicos. Gracias a youtube puedes ponerte un estetoscopio en las orejas y escuchar un soplo de Austin Flint:


El doctor Flint, en su empeño por enseñar correctamente la medicina llegó a elaborar numerosos tratados de enfermedades y de práctica médica a lo largo de su carrera. Muchos de ellos se convirtieron en manuales de referencia en las facultades de medicina de medio mundo. Uno de los tratados más famosos, del que llegaron a elaborarse numerosas ediciones, es el que se titula A treatise of the principles and practice of medicine:

Lee este fragmento de la sección dedicada a las enfermedad pulmonares, en concreto el capítulo sobre la tuberculosis. Presta especial atención a las causas que menciona como productoras de la, durante años, tan temida enfermedad:

Y este es el párrafo con el que concluye la etiología de la tuberculosis:


Las capturas están sacadas de la tercera edición del libro, del año 1868. Hay más ediciones posteriores. Te menciono en concreto una de 1881 (ahora entenderás por qué) en el que el texto es muy similar, apenas cambia nada. Tanto la edición de 1868 como la de 1881 daban, como acabas de leer, las siguientes causas de esta enfermedad: la predisposición hereditaria, el clima desfavorable, la vida sedentaria de puertas adentro, la ventilación defectuosa, la falta de luz y claridad, "las emociones deprimentes", etc. (echa un vistazo a todo el capítulo, al que puedes acceder a través de este enlace). Eran las hipótesis que se tenían para explicar el origen de una enfermedad tan envuelta en un aura de misterio (a lo que contribuyó sin duda la literatura) como la tuberculosis. Pero... la vigencia de esas ediciones no iba a durar mucho.

Un solo año después, en 1882 un humilde médico alemán llamado Robert Koch (1843-1910) será el causante de que en las ediciones y reimpresiones posteriores del libro se ¡borren todos esos párrafos de un plumazo!

Koch descubrió en su pequeño laboratorio que la tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por un bacilo, el ahora conocido como bacilo de Koch (o Mycobacterium tuberculosis). En la nueva edición posterior a 1882 todas las hipótesis relativas a las causas de la tuberculosis que acabas de leer fueron eliminadas, algo bastante lógico porque ¡la hipótesis de las enfermedades infecciosas del gran Pasteur era cierta!

El que de repente se confirmen las enfermedades infecciosas es la típica cosa por la que se decide hacer una nueva edición de un libro de medicina.

REFERENCIAS:
  1. Longo D, Fauci A, Kasper D, Hauser S, Jameson JL, Loscalzo J. Harrison. Principios de medicina interna. 18th ed. McGrawHill; 2012. 
  2. Flint A. A treatise of the principles and practice of medicine. Henry C. Lea; 1868. 
  3. Sontag S. La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas. Contemporánea; 2013. 
ENLACES: