4 de septiembre de 2014

The New York Times y el cáncer de mama


Todos al nacer, somos ciudadanos de dos reinos, el de los sanos y el de los enfermos. Y aunque todos prefiramos usar solo el buen pasaporte, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado, al menos por un tiempo, a identificarse como ciudadano de aquel otro lugar. Susan Sontag en La enfermedad y sus metáforas.
Tenemos la gran suerte de que vivimos en una sociedad cada vez más concienciada por los extranjeros; pero no me refiero aquí a los nacidos fuera de la nación a la que aleatoriamente perteneces, si no aquellos que, en palabras de Susan Sontag, les ha tocado portar el pasaporte infausto. Aquellos que están atrapados en el reino de la enfermedad, un reino del que, como todas las dictaduras, es muy difícil salir. Apenas hemos entablado el propósito, pero algo hemos avanzado.


El cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres y se calcula que en USA una de cada ocho mujeres lo padecerá. Hay en torno a 22000 nuevos casos en España todos los años. Las cifras son funestas, pero entre la niebla hay un rayo de luz por el que, a la espera de nuevos tratamientos científicos, nos podemos guiar. Como gran parte de las dolencias, el cáncer de mama se beneficia de la prevención. En medicina hay varios tipos de prevención

La prevención primaria es con la que estás más familiarizado probablemente, en esencia es evitar que aparezca la enfermedad. Por ejemplo, para la mayoría de los cánceres de pulmón es muy fácil: no fumar. Pero el cáncer de mama no es igual. La prevención primaria del cáncer de mama es muy complicada pues la enfermedad no se debe a un factor causal único (hay muchos factores, tanto genéticos como ambientales, que influyen en la patogenia). Por ejemplo, fueron muy famosas las estrategias dietéticas con bajo contenido de grasa, pero que, sin embargo, no han demostrado eficacia alguna en el cáncer de mama.

La otra prevención, la secundaria, consiste en detectar la enfermedad en cuanto ha aparecido. Cuanto más pronto la detectes, mejor resultado curativo obtendrás. Esta afirmación se cumple en muchas enfermedades (no en todas, también es cierto), pero donde demuestra de forma clara ser un factor decisivo para que la enfermedad no resulte mortal es en el cáncer de mama.

El diagnóstico precoz mejora el pronóstico del cáncer de mama. ¿El método que ha demostrado mejor utilidad hasta el momento? La mamografía. Las mamografía rutinarias para detectar un tumor han conseguido reducir la mortalidad un 25% en las mujeres de más de 50 años. Es cierto que existen también otros métodos de prevención, bien el empleo de combinaciones de medicamentos o incluso la mastectomía profiláctica, como a la que, seguro que recuerdas, recientemente se ha sometido la conocida actriz Angelina Jolie. Estos métodos se usan en casos particulares consensuados entre el paciente y el oncólogo. La mastectomía profiláctica se suele emplear en los pacientes con cáncer hereditario debido a la mutación en unos genes muy conocidos en la oncología llamados BRCA 1 y 2.

Cada vez hay mayor concienciación social y política de la importancia del cribado en el cáncer y actualmente se desarrollan muchos planes de mamografías anuales que están consiguiendo, que aunque la incidencia de la enfermedad se mantenga o incluso aumente, las muertes desciendan. Algo muy importante y que es sorprendentemente reciente.

A principios del siglo XX se hicieron en EEUU grandes avances para luchar contra el cáncer. Uno de ellos, el más destacado probablemente, la creación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y el apoyo a la causa de diversos senadores y políticos. Pero todo cambió cuando estalló el conflicto bélico que se grabaría en la historia de la humanidad con el nombre de Segunda Guerra Mundial. En ese momento las prioridades cambiaron. El cáncer no importaba, importaban las heridas de la guerra.

Años más tarde, a comienzos de la década de 1950 ya se hablaba de nuevo de la importancia de la lucha contra el cáncer, y fueron bastantes los logros de la época. Pero en lo que se refiere a la sensibilización social de la enfermedad todavía no se había recorrido ni tan siquiera el comienzo del camino.

Prueba de ello es una anécdota que le sucedió a comienzos de esa década a una superviviente del cáncer de mama y activista contra la enfermedad llamada Fanny Rosenow. Rosenow y su colaboradora Teresa Lasser habían sido sometidas a sendas mastectomías radicales para evitar que la enfermedad creciese silenciosa más allá de los senos. Ambas decidieron crear una asociación para ayudar a las mujeres que se encontraban en su misma situación y sensibilizar de la importancia de una detección temprana del cáncer. Rosenow tuvo una buena idea: escribir un artículo sobre su experiencia oncológica y publicarlo en un prestigioso diario, el The New York Times.

El editor de sociedad del periódico le respondió por teléfono:
"Lo siento, señora Rosenow, pero el Times no puede publicar en sus páginas las palabras mama y cáncer. Tal vez podría decir que va a hacer una reunión para hablar de enfermedades de la pared torácica".
Rosenow, que tanto había luchado, colgó el teléfono inmediatamente.

Tal vez, si el editor tuviese en cuenta su segundo pasaporte, aún sin estrenar, la respuesta hubiese sido diferente.

ENLACES:
BIBLIOGRAFÍA:
  • GLOBOCAN, 2008
  • Longo, Dan L; et al. (2012). Harrison. Principios de Medicina Interna. s.l.:McGrawHill.
  • Holland, Jimmie C. The Human Side of Cancer.
  • Mukherjee, Siddhartha. (2011). The Emperor of All Maladies: A Biography of Cancer. Fourth Estate.