Noticia de un suicidio


El día en que nos íbamos a matar, nos levantamos muy temprano para disfrutar de la última mañana compostelana. Era una mañana soleada de julio; nuestro destino, ya fijado, era a Praza do Obradoiro. Un buen día y un perfecto lugar para el suicidio.

En los hospitales es frecuente que ingresen pacientes por intentar suicidarse. En medicina hay un término para el suicidio, un término bastante frío: autolisis. Hay muchos tipos de suicidios pero los más frecuentes son los compulsivos, sin premeditación. Sin pensarlo dos veces muchos suicidas ingieren todos los medicamentos que encuentran en el botiquín de casa. Así puedes encontrarte en urgencias pacientes con sobredosis de paracetamol, medicamentos contra el colesterol, somníferos, tranquilizantes, antiarrítmicos, anticoagulantes e incluso pacientes con sobredosis de anticonceptivos. Un intento de este tipo no es baladí, y puede producir efectos muy graves en el cuerpo si no ha conseguido su objetivo. El paracetamol, sin ir más lejos, causa una terrible hepatitis si se consume en grandes cantidades. 

Antes de llegar al Obradoiro los suicidas nos reunimos en una cafetería de la acogedora zona vieja de Compostela para preparar bien nuestro intento autolítico. No podía haber errores. Mentalmente es difícil prepararse para lo que estás a punto de hacer, pues vas a acabar con tu vida. Personalmente necesitaba una cerveza, la última que tendría la fortuna de degustar. No creo en el cielo ni en el infierno pero aunque fuesen reales dudo mucho que pudieses probar una buena cerveza allí, lleno todo aquello de santurrones o diablos. No hay nada como los placeres mundanos, sobre todo si son antes de matarte. Mientras nos servía, los oídos del camarero notaron algo extraño: "suicidio"; era la palabra que corría de boca en boca entre los que allí estábamos sentados.

Cuando estás enfermo (y seguro que alguna vez lo has estado) el médico te receta medicamentos y el farmacéutico te los proporciona. Un fármaco es toda sustancia química capaz de interactuar con un organismo vivo. Fármaco es el cianuro que se une a la hemoglobina de nuestra sangre y la amoxicilina que nos cura la faringitis. Pero el concepto que normalmente asignamos a fármaco es aquella sustancia química que nos cura una enfermedad. Un fármaco es el principio activo del medicamento.

Al camarero todavía le duraba el desconcierto, pero nosotros ya habíamos salido de allí con las pastillas en la mano y los nervios en el cuerpo. Suicidarse no es algo que hace alguien todos los días, es la típica cosa por la que uno se pone nervioso. El Obradoiro estaba soleado –cosa rara- y el ruido de los turistas resonado en toda la plaza. Escogimos una esquina entre dos antiguos edificios. Nuestra voz a través del altavoz hizo musitar a la de los turistas. Otra vez, de nuevo, la ubicua palabra sonó en los oídos de la gente: "suicidio". Allí estábamos, preparados y dispuestos a tomarnos una sobredosis de pastillas. Nuestro intento autolítico, ante la sorpresa de los viandantes, iba a dar comienzo.

Una de las pesadillas del estudiante de medicina es aprenderse el nombre de todos los medicamentos. Los hay a montones, la lista es tremendamente larga y es imposible saberlos todos, sobre todo si apenas los usas. Pero aún sin conocer en profundidad el medicamento, sabemos ya de antemano muchos detalles sobre él. Un truco para estudiarlo es fijarse en el nombre. Al igual que en la literatura las palabras médicas se pueden averiguar por su raíz, sufijos o prefijos; de esta forma puedes saber qué efecto general tiene en el cuerpo con solo saber el nombre. Pero no sólo eso. Aun desconociendo por completo el nombre del medicamento, aún sin saber qué medicamento es, me puedes decir otro punto muy importante: tiene efectos tóxicos. La enorme actividad biológica de los fármacos entraña un riesgo ineludible: el de la toxicidad. El truco es este: no hay fármaco que no sea tóxico en mayor o menor grado. Entonces, antes de que el médico te recete ya sabes que ese medicamento tiene efectos tóxicos. Por eso un médico tiene que valorar si dar ese, recetar otro o no dar nada. Las infecciones de vías respiratorias altas (traducido: cuando te duele la garganta) pueden ser causadas por virus o bacterias. Los virus no se tratan con antibióticos. Y las bacterias se tratan con antibióticos específicos. Hay que elegir bien. Todo tratamiento implica siempre un acto de decisión donde hay que valorar riesgo versus beneficio según las condiciones de cada paciente. Cualquier medicamento que te imagines, desde los mal llamados protectores de estómago al ibuprofeno, en grandes dosis pueden tener consecuencias peligrosas. Todos los medicamentos tienen efectos nocivos a altas dosis, pues afectan al cuerpo de muchas maneras distintas.

Mientras la gente miraba curiosa, se agolpaban los periodistas. No tienen la oportunidad de cubrir un suicidio en directo todos los días. Los nervios seguían en el cuerpo, pero las pastillas ya estaban fuera de sus tabletas. En una mano las pastillas y en otra una botella de agua, porque suicidarse no va reñido con evitar un atragantamiento. Poco a poco la gente fue dejando de oír los repetitivos cánticos de los turistas y se acercaron a la novedad: un grupo de gente estábamos a punto de suicidarnos. Aprovechamos el desconcierto para llevar a cabo nuestro plan. La gente continuaba acercándose y de repente una de las esquinas de la plaza estaba llena de gente ingiriendo pastillas, un verdadero suicidio colectivo. Se hizo el silencio mientras, una tras otra, las pastillas bajaban por nuestras gargantas. Una tras otra. Cuarenta pastillas cada uno. Un frío estremecimiento recorrió piedra a piedra todo el Obradoiro. No lo escuché, pero estoy seguro que la palabra "locos" pasó subrepticiamente por la mente del público. Lo habíamos hecho: habíamos ingerido unas cuarenta pastillas de un medicamento que se vende como somnífero. No tardaríamos en desplomarnos gravemente enfermos. O eso pensaban…

Todos los medicamentos son o pueden ser tóxicos en grandes dosis. Todos excepto aquellos que en realidad no funcionan. Me explico, hay "medicamentos" que se venden como tales pero que si nos fijamos en ellos con nuestro ojo escéptico nos damos cuenta de que no sirven para nada. A veces se les asigna el término pseudomedicinas o medicinas alternativas, aunque sinceramente me gusta más el término estafa. Muchos de estos "medicamentos" son homeopáticos. La homeopatía carece de toda evidencia científica (hace poco hablaba de ello aquí) y no solo eso, sino que la evidencia científica seria existente demuestra que es falsa. Y no hace falta hacer grandes estudios clínicos para demostrarlo. Basta con que compres en la farmacia un medicamento homeopático (te aviso, baratos no son) y que ingieras la cantidad que desees (salvo que seas intolerante a la lactosa o a otros azúcares que los homeópatas echan a sus caramelos). No pasará nada, a diferencia de los medicamentos serios. Ni un leve dolor de estómago ni una ligera diarrea ni siquiera una sutil indigestión. Lo único que notarás es un rápido adelgazamiento del monedero. Pero por favor, ni se te ocurra hacer lo mismo con, por ejemplo, el paracetamol. La diferencia es que este último funciona, los homeopáticos no.

Ante la sorpresa y el desconcierto de los temerosos espectadores allí no hubo ninguna muerte. A pesar de las dudas no nos pasó nada. No nos desplomamos desmayados y febriles por la sobredosis de somnífero mientras nos sacábamos las fotos, ni padecimos una diarrea aguda todos al unísono. El suicidio fue un fracaso. Algo tuvo que fallar… ¿El medicamento estaba caducado y ya no hacía efecto? ¿Hubo truco y en realidad no ingerimos las pastillas? No. Bueno… en realidad sí había truco para que el suicidio fracasase. Sabíamos de antemano que sucedería. El truco era que el somnífero se llama Sedatif. El Sedatif es un medicamento homeopático. El suicidio fracasó –no nos morimos intoxicados tras tomar varias cajas- porque la homeopatía no funciona.

Lo bueno de suicidarse es que conoces gente. Alguna tan agradable como: @mfherrador, Pepe Facal, @EEEPCompostela, @jvicenteprieto, @delostuderiver, @telonnius, @HeyDoc1, @joseedelstein, @joseacostoya, #NoSinEvidencia y otros tantos.












Foto de familia de los suicidas:


Aquí está la prueba del fracaso del suicidio homeopático ;)


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