"¿Homeopatía? No, gracias. (Y sin ellas)" [Artículo en Naukas]

Si yo pronuncio la palabra homeopatía probablemente lo primero que te venga a la cabeza –o debería venirte- es otra palabra muy relacionada: el término estafa.

La homeopatía la inventó un médico y químico alemán llamado Samuel Hahnemann en 1807. Según parece lo hizo con buena intención, aunque mientras la creaba tomaba como premisas hechos inexistentes e incluso a Dios: “El Todopoderoso, al crear la homeopatía, sólo nos ha dado las armas contras las enfermedades naturales” dice Hahnemann en su obra Organon der rationellen Heilkunde (traducida como Organon el arte de curar, que por cierto he leído).

Era la época en la que los buenos médicos hacían sangrías, algo tan carente de sentido como la propia homeopatía. Puede ser que Samuel Hahnemann fuese un buen médico en la época o puede que no, pero desde luego cuando creó la homeopatía no tenía ningún motivo racional para hacerlo; y menos tenemos ahora nosotros para seguir sus enseñanzas doscientos años después. Y es que durante esos años la ciencia y la medicina han cambiado el mundo.

Al igual que Claudio Ptolomeo cuando creó el horóscopo, Hahnemann pensaba que se trataba de una buena e interesante idea cuyo principio básico es que lo similar cura a lo similar. ¿Cómo? Pues sí, sorprendentemente eso afirmaba. [...]

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