14 de junio de 2014

Interacción de los genes y del ambiente en el desarrollo de las enfermedades

La historia humana tiene un sinfín de caminos. Hay senderos más fáciles de recorrer que otros. De los difíciles se me ocurre, y supongo que estarás de acuerdo, el camino de la historia de la lucha contra las enfermedades. En esta ardua batalla hemos contado con la genética y el ambiente como aliados o enemigos según el momento. Me explico: en todas las enfermedades hay interacción o relación entre la genética del individuo y el ambiente. La disciplina que estudia esta interacción se conoce como epigenética.

Algunas patologías se producen prácticamente por interacción del sujeto con el ambiente. Busquemos un ejemplo extremo: los accidentes de tráfico. Sufrir un accidente de tráfico depende prácticamente del ambiente, es decir, de lo que has bebido, de cuánto has dormido, del coche que venía de frente o de la luminosidad. No hay prácticamente lugar para que la genética del individuo sea la causante del desastre.

Vayamos al sentido contrario. La enfermedad de Huntington no depende mucho del ambiente. A veces el gen que codifica una proteína llamada huntingtina sufre una mutación que la convierte en patológica, produciendo esta terrible enfermedad neurológica. En genética existe un concepto llamado penetrancia. La penetrancia consiste en el número de personas que teniendo el gen "malo" desarrollan finalmente la enfermedad. La penetrancia en la enfermedad de Huntington se acerca al 100%. El ambiente, las modificaciones externas que tienen los distintos pacientes y que los diferencian unos de otros, importan poco o nada: desarrollarán inexorablemente la enfermedad. No es por ejemplo como la obesidad común, que aún en el supuesto de que tengas predisposición a padecerla, en general puedes evitarla modificando tu ambiente: la dieta o el ejercicio.

Hay quien dice que en la moderación está la virtud. La verdad es que no estoy muy de acuerdo con este axioma, pero en lo que a enfermedades se refiere no anda mal encaminado. La mayoría de las patologías están en un término medio. Las enfermedades infecciosas "tiran" más hacia el ambiente, pero también influye la genética del individuo. Sí, vale. Es cierto que te contagias todos los años de la gripe o del resfriado de turno como la mayoría de las personas, pero por ejemplo la exposición a Mycobacterium tuberculosis es necesaria para tener tuberculosis, pero solo algunos expuestos desarrollan la enfermedad.

La gran mayoría de las enfermedades frecuentes y complejas derivan de la interacción entre ambiente y genes (múltiples genes: enfermedades poligénicas). En esta categoría de "término medio" se incluyen la mayoría de las enfermedades. Por ejemplo, el cáncer. Aunque depende: hay muchos cánceres.

Estoy preparando un artículo más amplio sobre la genética y el cáncer (lo publicaré el mes que viene), pero veamos un pequeño adelanto. El cáncer es una enfermedad genética en tanto que la etiología, las causas del cáncer, se producen por “fallos” (mutaciones) en determinados genes. Pero estas mutaciones pueden ser de novo o hereditarias. Son de novo si aparecen durante la vida del individuo: por ejemplo el tabaco o el asbesto se relacionan con cánceres al producir diferentes mutaciones. Por tanto, que sea genética no implica que sea hereditaria. ¡Ojo! También existen síndromes de cánceres hereditarios, que se heredan de padres a hijos, pero son mucho más raros que el cáncer esporádico (el no hereditario) y en general "cáncer hereditario" es sinónimo de "predisposición" a padecerlo. La penetrancia no suele ser tan alta como en el ejemplo del Huntington. Los cánceres por tanto también sufren esta interacción: dependiendo de cuál sea el cáncer se mueve más hacia los genes o hacia el ambiente.

Me gusta mucho este gráfico por lo docente e intuitivo que es respecto a este asunto:

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BIBLIOGRAFÍA:

  • Longo, Dan L.; Fauci, Anthony S.; Kasper, Dennis L.; et al. Harrison. Principios de Medicina Interna. McGrawHill, 2012.
  • Farreras Valentí, P; Rozman, C; et al. (2012). Medicina Interna. Elsevier Science. XVII edición.