El concierto de primavera de los anuros

Si te apetece disfrutar de un concierto un tanto especial, no dejes de visitar, cuidadosa y sigilosamente, una charca en una noche de primavera. Con suerte te encontrarás un basto catálogo de animales y plantas. Entre ellos estarán algunos anuros (anuro en griego significa sin cola) emitiendo asombrosos sonidos.

Los anuros son un orden de anfibios que son conocidos como sapos y ranas. Lo que escuchas en la charca, mientras levantas la cabeza al cielo nocturno para ver las estrellas y la vía láctea, es resultado de un asombroso proceso de adaptación de millones de años que les ha permitido a los anuros transmitir información a sus congéneres.

Hyla arborea
Los anuros "cantantes", que por lo general son machos, disponen de un repertorio de señales acústicas más reducido si los comparamos con el espectro acústico de otras especies. Sin embargo sigue siendo sorprendente escucharlos en medio de la noche. Cantando (y eso que sus canciones no tienen una empalagosa letra) proporcionan información a su pareja acerca quiénes son, de su condición física, su tamaño corporal o el lugar donde se encuentran; también informan utilizando sonidos a sus camaradas anuros si hay un peligro rondando cerca.

Muchos de los anuros que emiten sonidos (o vocalizaciones, como se llaman) poseen una estructura llamada: saco vocal. Esta especie de bolsa anatómica tiene una clara función: retener aire y soltarlo atravesando las cuerdas vocales. Los sonidos suben desde los pulmones a la cavidad bucal (con la boca y los orificios nasales cerrados), pasan a través de las cuerdas vocales de la laringe, y desde allí al saco vocal. Luego el aire es devuelto por el saco volviendo a pasar por las cuerdas vocales y llega hasta los pulmones para ser reutilizado. El saco vocal funciona como caja de resonancia para amplificar el sonido. Otros géneros, por ejemplo Alytes solo produce un leve silbido para atraer a las hembras en plena noche. Tanto el Hyla (con saco vocal) como el Alytes son habituales de las charcas ibéricas.


Un grupo de científicos (Llusia, Diego; 2014) ha llegado a dos conclusiones muy interesantes. Han analizando a las especies Hyla molleri Alytes obstetricans con aparatos que les permiten escuchar y hacer un seguimiento estadístico a la vez que variaban experimentalmente las características ambientales. La primera conclusión es que estas dos especies pueden emitir sonidos en un rango amplio de temperaturas. La termorregulación es muy importante en los animales ectotermos (como los anfibios) porque tienen que mantener la temperatura corporal dentro de un rango del que no pueden salir si quieren seguir manteniendo sus funciones vitales. Esto significa que el calentamiento global (tan dañino en otros aspectos) no afectaría a su canto. Sin embargo, la segunda conclusión no es tan buena. Hyla y Alytes sufren por los ruidos ambientales, ya sean procedentes de la contaminación acústica humana o naturales. Parece que si hay mucho ruido fuera, esta pareja de anuros descienden la emisión de llamadas de apareamiento. ¿Cómo puede afectar esto en su reproducción y supervivencia global? Se necesitan más datos.

Y después de explicar algunas interesantes cosas sobre los anuros y sus sonidos, aquí tienes, en primicia, un concierto de Hyla arborea:


BIBLIOGRAFÍA:
  • Duellman, W.; Trueb. (1994). Biology of the Amphibians. The Jhon Hopkins University Press.
  • Llusia, Diego; Beltrán, J.F.; Márquez, Rafael. (2014). Concierto de sapos y ranas. Investigación y Ciencia. Junio 2014.