Ipérnico, o cómo se llame

Niccolò Lorini clamaba contra los seguidores de "Ipérnico, o como se llame" el 1 de noviembre de 1612 desde el púlpito. Niccolò Lorini era el fraile dominico que había hecho llegar una copia de la carta de Galileo al monje y físico Benedetto Castelli a la Inquisición. Por si acaso el Santo Oficio no comprendía que Galileo debería de ser acusado, introdujo alguna que otra falsificación para que no quedase ninguna duda de la culpabilidad de ese atrevido Galilei que en la carta a Castelli intentaba cuadrar la hipótesis copernicana con la Biblia. Este hecho produjo que Galileo enviase la carta original a Piero Dini para que se la hiciera llegar al cardenal Bellarmino. Aunque de todos modos fue llamado a comparecer ante el tribunal católico. Años más tarde, en 1632, Galileo volvería a ser llamado a declarar por la publicación de su libro Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo, uno de los libros más importantes de la historia de la Ciencia, en donde defendía la visión Copernicana del Universo.

El "necio charlatán" (como lo llamaba Galileo) de Niccolò Lorini afirmó en su escrito de denuncia al Santo Oficio de Roma con fecha de 7 de febrero de 1615:
"La carta de Galileo, a juicio de todos los padres del convento de San Marcos contiene muchas proposiciones que nos parecen o sospechosas o temerarias" y que en ella "se interpretan las sagradas escrituras a su modo y de forma muy distinta a la común exposición de los Santos Padres [...], a los que se trata con poca consideración, y en especial a Santo Tomás, y además se echa por tierra toda la filosofía de Aristóteles (de la que tanto se sirve la teología escolástica), y en fin, que para hacerse el ingenioso se dicen mil impertinencias"


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BIBLIOGRAFÍA:
Galileo, G. (2007). Carta a Cristina de Lorena: y otros textos sobre ciencia y religión. Alianza.