Las islas hacen a los animales más dóciles

Si algo podemos decir de Darwin es que era una persona muy minuciosa y meticulosa. Podemos deducirlo de sus sutiles observaciones acerca del mundo natural. Leyendo su autobiografía nos lo imaginamos sentado en medio de la naturaleza, observándola abstraído en sus pensamientos. Es maravilloso observar la naturaleza.

Cuando Darwin recorría las múltiples islas que visitó en su viaje alrededor del mundo, elaboró muchas hipótesis, siendo su conclusión en El Origen de las Especies de sobra conocida. Pero Darwin hizo mucho más (Ver Darwin y los corales). Una de las observaciones más interesantes del famoso naturalista es el hecho de que en las islas los animales tienden a ser más dóciles. Llegó a decir mientras visitaba las islas Galápagos que "un arma de fuego es aquí casi superfluo". A través de la experiencia parece que muchas especies permiten acercarse a ellas si las comparamos con sus parientes no isleños.


Ahora, William Cooper Jr. de la Universidad de Indiana publicó en Proceedings of the Royal Society un estudio que parece apoyar la hipótesis de Darwin. Se puso a prueba en 66 especies de lacertilios, un clado de reptiles que se extienden por todo el mundo. Y sí, parece ser que los animales insulares tienden a ser más mansos que sus parientes continentales. Darwin acertó con su observación. Cooper y sus colaboradores obtuvieron datos de varios estudios en los que se indicaba la distancia a partir de la cual los lagartos comenzaban a huir al ser abordados por un investigador. La metodología seguida en un estudio científico es de vital importancia, y aquí los investigadores descartaron los estudios en que los que cabía alguna posibilidad de que el comportamiento humano hubiese sido distinto a otros estudios y pudiese haber influido: por ejemplo, calculaban la velocidad a la que se habían acercado a los animales, el tamaño del cuerpo del científico que se acercaba o rechazaban las poblaciones que se habían acostumbrado a la presencia humana.

Esta investigación y otras anteriores muestran un hecho pero no la causa, no la etiología. Los resultados no explican por qué los lagartos insulares son más mansos que los del continente. Tampoco si es un efecto general en la evolución de otros animales cuando se dan las condiciones propicias: pocos recursos y pocos depredadores. La hipótesis más factible que explica este hecho observado parece ser la escasa presencia de depredadores en las islas, lo cual provocaría que no sea necesario una adaptación que lleve a un estado de alarma continua del animal. Parece lógico pensar, aunque este estudio no lo demuestra, que los animales asustadizos que abandonen innecesariamente valiosos recursos (no sobrantes, en general, en una isla) estarían en inferiores condiciones a un animal menos asustadizo que no abandona tan fácilmente sus provisiones cuando se siente en peligro, por lo que la selección natural eliminaría esta adaptación de miedo cuando apenas hay depredadores. Hecho que en la zona continental, al haber más depredadores, sería beneficioso de manera inversa. El siguiente paso que quiere dar Cooper es poner a prueba estas hipótesis.

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BIBLIOGRAFÍA:
William E. Cooper, Jr, R. Alexander Pyron, and Theodore Garland, Jr. Island tameness: living on islands reduces flight initiation distance Proc R Soc B 2014 281: 20133019

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