2 de enero de 2014

Labios de rubí

Una de las maravillas del lenguaje es que puedes transmitir algo, un sentimiento, una idea, una opinión de modos muy diferentes. Puedes ser drástico y directo, dar mil rodeos, desangrar a tu interlocutor con una buena dosis de ironía o emplear una bonita metáfora. Las metáforas son muy útiles, no sólo en la literatura, sino también en ciencia (Ver este artículo de Roberto Prada en Hablando de Ciencia).

Como el lenguaje está cargado de imágenes y de recursos semánticos hay que ser cuidadosos con la interpretación de un mensaje. Si te mando a freír espárragos, mi intención probablemente no es que cojas una sartén, como en los tebeos de Mortadelo y Filemón, si no algo muy distinto. De igual modo, freír puñetas no forma parte de una nueva técnica culinaria de Ferran Adrià.

Lo mismo sucede en la música. Una clásica canción dice:

Muñequita linda, 
de cabellos de oro, 
de dientes de perla, 
labios de rubí

Dime si me quieres, 
como yo te quiero, 
dime si me adoras
como yo a ti.

[...]

Si sus labios fuesen de auténtico rubí sería tremendo. El rubí es una piedra preciosa de composición química equivalente a la del zafiro, es decir, variedades del mineral corindón. El corindón es la forma alfa del óxido de aluminio (Al2O3) cristalizado. Las impurezas en este mineral son las que dan el color característico al zafiro y al rubí. Azul en el zafiro y rojo en el rubí.


¿Te imaginas besar unos labios de rubí? Baste recordar la vieja escala de Mohs para, quizá, disuadirle de hacerlo. La escala de dureza de un mineral de Mohs fue propuesta por el geólogo alemán Friedrich Mohs en 1825 y consiste en una relación de diez minerales ordenados por su dureza, de menor a mayor. Se basa en el principio que una sustancia dura puede rayar a una sustancia más blanda, pero no es posible lo contrario. La escala de Mohs abarca del uno al diez. Siendo el uno el talco (el más blando) y el 10 el diamante. Pues bien, el corindón ocupa el puesto número 9. Como para pensárselo.


El rubí tiene aplicaciones más allá de los labios. Si echamos un ojo a la historia de la química, recordaremos que los rubíes sintéticos fueron producidos por primera vez a principios del siglo XX por el químico francés Auguste Verneuil, mediante un proceso que lleva su nombre: el Proceso de Verneuil, que consistía, básicamente, en fundir alúmina (óxido de aluminio) pulverizada mezclada con óxido de cromo utilizando un soplete oxhídrico. Otro hito en la historia de la Ciencia se produjo gracias al rubí. El primer láser, fabricado por Theodore Harold Maimanen en 1960, obtenía la emisión estimulada platendo los extremos de una barra de rubí sintético.






















BIBLIOGRAFÍA:
Casalderrey, M.L. (2005) Rincón Abierto. La voz de Galicia.