7 de diciembre de 2013

Nelson Mandela (1918-2013)


Como homenaje a Nelson Mandela, fallecido ayer, traigo lo que Christopher Hitchens escribió acerca de él en su manual de disidencia Cartas a un joven disidente:
Uno de los momentos mas bellos de nuestra historia se produjo cuando Nelson Mandela fue visitado por las autoridades que le habían mantenido recluido durante veinticinco años. Les había inquietado la condena internacional y también la insurrección general de los oprimidos. El nombre de Mandela, que se suponía que había sido enterrado tras su largo y severo encierro, estaba en todas las bocas. Muy bien, le dijeron, nerviosos, ya puedes salir. Eres un hombre libre. Su respuesta fue que no salía. No tenéis el poder de liberarme, y aún menos el de ponerme en libertad para complaceros. No saldré de esta celda hasta que sepa que todos los demás han sido liberados, y que todas las leyes de la tiranía han sido abolidas de los libros. En aquel momento era evidente quién tenía las llaves. (Hasta aquel momento, se había intentado toda clase de transacciones seudodiplomáticas para que los usurpadores racistas conservasen al menos una parte de su botín, y salvasen en parte la cara).
Nelson Mandela es uno de eso extraños seres humanos a los que no puedes hacer otra cosa que admirar. Un ejemplo que desgraciadamente muy pocos pueden seguir hoy en día. No se me ocurre ningún líder político que pueda asomar su cabeza a la altura de Madiba. Y aunque ha cometido errores, como el que cita Hitchens en el libro: el discurso que dio en defensa del vil Daniel Arap Moi de Kenia, como si fuera una víctima de la propaganda colonialista; Mandela era una persona moralmente asombrosa. Somos mamíferos que nos equivocamos. Cuanto más falible es el mamífero, tanto más auténtico su ejemplo. El ejemplo de Mandela es espectacular y reluce por sí mismo.

ENLACES:
BIBLIOGRAFÍA:
Hitchens, Christopher. (2003). Cartas a un joven disidente. Anagrama.