17 de noviembre de 2013

Rayos inaudibles

La complejidad y diversidad de seres vivos que envuelve la Tierra es resultado de los mecanismos de la evolución. Entre esa gran variedad podemos encontrar algo sorprendente, propio de los animales: el sistema nervioso. Nuestro sistema nervioso crea una “imagen” del mundo exterior a través de los sentidos.

Los rayos de luz visible son captados por células especializadas de la retina (conos y bastones, entre otras) y llegan, viajando a través de las neuronas en forma de potenciales de acción, a la corteza cerebral. Es en un área específica de la corteza cerebral donde se interpretan esos potenciales de acción, provocados por la estimulación de las células retinianas.

Los potenciales funcionan igual vengan de donde vengan, sean procedentes de la retina, el oído o provocados por el dolor. La diferencia radica en dónde se interpretan. Los potenciales procedentes de la retina y del oído interno son iguales, pero tu sensación de ver y escuchar es diferente porque llegan a áreas distintas de la corteza cerebral. Las sensaciones de oír y ver son tan distintas, no por las diferencias físicas entre el sonido y la luz, sino porque las utilizamos en nuestro cerebro de distinta forma.

La visión es un sistema muy poderoso, pero ni mucho menos es el único que la evolución ha formado. Los murciélagos, por ejemplo, en vez de luz visible utilizan ultrasonidos (si pudiesen nombrar a las cosas, ellos los llamarían "luz visible") para poder "ver". No es justo meter a todos los murciélagos en el mismo saco. Distintos grupos de murciélagos "ven" de diferente manera. Algunos tienen una buena visión y otros, como el Rousettus, no utilizan durante todo el tiempo ultrasonidos, sino chasquidos audibles por el ser humano. Pero por simplificar vamos a tratar a los murciélagos en conjunto, como animales que utilizan los ultrasonidos para formar una imagen del mundo.

Los potenciales producidos por los ultrasonidos viajan a una zona del encéfalo del animal donde los interpreta de manera similar a cuando nosotros interpretamos los potenciales producidos en nuestra retina. Digamos que ven con el sonido, puesto que un murciélago utiliza la información sonora con el mismo fin que nosotros utilizamos la información visual. Emplean los sonidos para percibir y actualizar constantemente la posición o el tamaño de los objetos del mismo modo que nosotros utilizamos la luz.

Los murciélagos y nosotros utilizamos una máquina similar (el encéfalo) que interpreta y transmite los datos de la misma forma (potenciales de acción) para que podamos crear una imagen tridimensional del mundo. Sean ultrasonidos o luz visible, ambos se traducen (desde sus órganos especializados) en potenciales de acción que viajan al encéfalo.


Siempre es útil ponerse en el lugar de los demás. Imaginemos que unos seres extraterrestres similares a los murciélagos en cuanto al uso de ultrasonidos llegasen a la Tierra. Se sobresaltarían por haber encontrado unos seres (los humanos) que utilizan una zona del espectro que no son los ultrasonidos para poder ver:
Podemos imaginamos otro mundo, en el que una reunión de criaturas sabias y ciegas, similares a los murciélagos, se quedan estupefactas al relatarles que hay animales llamados hombres que son capaces de utilizar unos rayos inaudibles, denominados «luz», descubiertos recientemente, y objeto todavía de desarrollos militares de alto secreto, para circular. Estos, por otra parte, humildes seres humanos, son casi totalmente sordos (bueno, pueden oír en cierta medida e incluso proferir algunos gruñidos profundos, pronunciados con extremada lentitud, aunque sólo usan estos sonidos con propósitos rudimentarios como el de comunicarse entre ellos; no parecen ser capaces de usarlos para detectar objetos ni siquiera los muy grandes). En su lugar, utilizan órganos muy especializados, llamados "ojos", que aprovechan los rayos de "luz". El sol es la principal fuente de rayos de luz, y los seres humanos consiguen utilizar de manera admirable los complejos ecos que rebotan en los objetos cuando los rayos de luz chocan con ellos. Tienen un ingenioso dispositivo, denominado "cristalino", cuya forma parece calculada matemáticamente para desviar estos rayos silenciosos de manera que se produzca una equivalencia exacta, punto por punto, entre los objetos del mundo y una "imagen" de éstos, sobre una capa de células llamada "retina". Las células retinianas son capaces de transformar la luz en (podría decirse) algo "audible", de una manera misteriosa, y transmiten su información al cerebro. Nuestros matemáticos han demostrado que es teóricamente posible, realizando correctamente unos cálculos complejos, navegar sin peligro utilizando estos rayos de luz, de una manera tan eficaz como se hace ordinariamente utilizando los ultrasonidos, y, en algunos aspectos, ¡incluso más! Pero ¿quién hubiese pensado que un humilde ser humano pudiese hacer estos cálculos?
El profesor Dawkins continúa explicando:
El murciélago "ve", en gran medida, de la misma manera que lo hacemos nosotros, aun cuando el medio físico por el que el mundo de "ahí fuera" es traducido en impulsos nerviosos sea tan diferente: ultrasonidos en lugar de luz. Los murciélagos podrían utilizar, incluso, las sensaciones que llamamos color para sus fines, para representar diferencias en el mundo exterior que no tienen nada que ver con la física de las longitudes de onda, pero que juegan un papel funcional para el murciélago, similar al que juegan los colores para nosotros. Quizá los murciélagos machos tengan una superficie corporal de una textura sutil, de forma que los ecos que se reflejan en ellas hagan que sean percibidos por las hembras como vistosamente coloreada, el equivalente sonoro al plumaje nupcial de un ave del paraíso. No lo digo como una vaga metáfora. Es posible que la sensación subjetiva experimentada por un murciélago hembra cuando percibe a un macho sea realmente, por un decir, rojo brillante: la misma sensación que yo experimento cuando veo un flamenco, O, cuando menos, la sensación que un murciélago tiene sobre su pareja puede que no se diferencie de la sensación visual que me produce a mí un flamenco, más que lo que ésta se diferencia de la sensación visual que un flamenco produce en otro flamenco.
BIBLIOGRAFÍA:
  • Dawkins, Richard (1986). El relojero ciego. Labor.
  • Nagel, Thomas (1979). What is it like to be a bat? Mortal Questions, Cambridge University Press.
  • Haines, Duane E. (2003). Principios de Neurociencia. 2º Ed. Elsevier Science.
  • Guyton, Arthur et al. Tratado de Fisiología Médica. 11ª Edición. Elsevier Science.

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