21 de octubre de 2013

Respuestas de leyenda #1

Ausencia de evidencia, no es evidencia de ausencia, excepto cuando la evidencia debería estar ahí y no lo está. En la cuestión de vida extraterrestre la evidencia que hemos podido obtener es, todavía, insignificante. Lejos de aseveraciones absurdas (como las que mantuvieron muchos cuando Bower y Chorley dibujaban sus círculos “extraterrestres” en los cultivos ingleses) hay proyectos serios como el SETI, un proyecto que actualmente incorpora a miles de personas, aficionados a la Ciencia de todo el mundo, en busca de algún canto (de ondas de radio) originado en alguno de nuestros posibles vecinos cósmicos. Llevamos años escuchando el Cosmos, pero todo ese tiempo es insignificante. DeGrasse Tayson lo ejemplificaba explicando la inmensidad cósmica: no hemos hecho más que coger un vaso de agua en el océnao y decir “mira, no hay ballenas aquí”. La evidencia es difícil de hallar porque es difícil que llegue a nosotros. No tenemos evidencia, pero tampoco debería estar ahí, dado el colosal tamaño del campo a investigar. En este caso es prudente y necesario guardar nuestra opinión hasta que aparezcan evidencias o hasta que fuésemos capaces de detectarlas, pero no estuviesen ahí.


Parece sencillo, pero Carl Sagan se encontró a un entrevistador que parecía no entenderlo. No entendía que es permisible no estar seguros de aquello que todavía no tiene suficientes pruebas. Habiéndosele realizado la pregunta “¿Cree usted que hay inteligencia extraterrestre?”, Sagan intentó explicar los argumentos habituales: “Hay muchos lugares ahí fuera, hay moléculas de vida en todas partes, utilizo las palabras miles de millones, y todo eso”. Sería sorprendente que no hubiese inteligencia extraterrestre, pero a día de hoy no tenemos evidencias convincentes de ello. Entonces el interrogador intentó presionarlo preguntando “Sí, todo eso está muy bien, pero ¿cuál es su sensación visceral?” Y aquí surgió la réplica meditada, serena y eficaz: “Es que intento no pensar con mis vísceras”.

BIBLIOGRAFÍA:
Sagan, C. (2006). El mundo y sus demonios. Planeta.

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