29 de septiembre de 2013

Un quasar, un error y The Byrds

A principios de los años sesenta varios periodistas corrían nerviosos a una rueda de prensa convocada en la Academia de Ciencias de la URSS para asistir a un anuncio calificado de extraordinario. Los científicos soviéticos habían encontrado, esta vez sí, vida extraterrestre. Una civilización extraterrestre de poderes inmensos. No es de extrañar el sofoco de los periodistas, desde luego encontrar la prueba de una civilización extraterrestre es uno de esos motivos por los que se convocan conferencias de prensa. La noticia circuló durante un tiempo por los medios de comunicación hasta que finalmente se apagó. ¿Habían descubierto definitivamente que no somos los únicos vecinos del Universo? No. Aquel anuncio resultó precipitado.

En medio de la guerra fría los astrónomos soviéticos emprendieron la búsqueda de señales de radio con la esperanza de hallar una civilización que quisiera comunicarse con nosotros. Cuando convocaron la conferencia de prensa estaban casi seguros de que al menos un indicio de vida extraterrestre tenían. Anunciaron la intensa emisión de radio de un misterioso objeto distante llamado CTA-102. La emisión variaba regularmente, como una onda sinusoide, con un período de unos cien días. Nunca antes se había encontrado una fuente periódica (que no fuera humana). Sorprendidos y deseosos de superar a sus colegas americanos, se vieron motivados para gritar al mundo: ¡no estamos solos!

Hoy en día sabemos que CTA-102 no era una épica civilización extraterrestre. ¿Qué sucedió? Los astrónomos soviéticos se precipitaron. Se encontraron con algo que no explicaba la Ciencia en aquel momento y supusieron de inmediato un trasfondo inteligente. CTA-102 es un quasar. Un quasar es un cuerpo celeste de apariencia estelar que muestra una emisión energética muy intensa. No sólo emiten ondas de radio, posteriormente se supo que la emisión de radiación de los quásares es intensa en todo el espectro electromagnético: rayos X, radiación ultravioleta, luz visible y también infrarroja. La palabra “quasar” es un acrónimo de “quasi stellar radio source”, fuente de radio cuasi-estelar. Dada su apariencia se pensó de modo natural que eran estrellas situadas dentro de nuestra galaxia. Esto se corrigió mediante el espectroscopio: una de las características más importantes de los quásares es su desplazamiento hacia el rojo, es decir, probablemente estén a distancias inmensas de nosotros. Hoy en día, se piensa que los quásares son los núcleos de galaxias muy jóvenes que participan vigorosamente en la expansión del universo: la distancia de la Tierra a los quásares más remotos es de ocho o diez mil millones de años luz. ¡Los vemos tal como eran antes de la formación de la Vía Láctea! El descubrimiento de los quásares es casi tan fascinante como el de una civilización extraterrestre. Animo a navegar en la literatura científica para ponerse al día en la investigación de quásares y su relación con los agujeros negros.


La historia comienza en 1959 cuando los físicos Giuseppe Cocconi y Philip Morrison de la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York) propusieron, a través de un artículo en Nature, "escuchar" las ondas de radio que llegan al planeta procedentes del espacio para intentar capturar la información emitida por otras civilizaciones. Un gran artículo que sentó las bases del maravilloso proyecto SETI. Dadas las enormes posibilidades, hoy en día pocos científicos dudan de la existencia de vida inteligente en otros planetas, pero no hay que precipitarse y sí ser muy escéptico. Poco después, en 1963 los astrónomos soviéticos Nikolai Kardashev y Gennady Sholomitskii anunciaron que habían captado una señal procedente de CTA-102 que atribuían a una civilización alienígena. La señal de radio había sido escuchada unos años antes por astrónomos americanos, pero fue Kardashev quien propuso que la fuente de radio podría ser la evidencia de una civilización extraterrestre tipo II o III en su escala homónima (según Kardashev, su escala permitiría clasificar una civilización en tres categorías en función de los recursos energéticos capaz de aprovechar. El ser humano se encontraría llegando a la civilización tipo I). CTA-102 se convirtió en una de los grandes falsos positivos de la búsqueda extraterrestre.


La noticia causó una breve sensación en los medios de comunicación de todo el mundo y el grupo de folk-rock The Byrds compuso y grabó una canción sobre ello: CTA-102, incluida en su álbum de 1967 Younger Than Yesterday:

CTA-102
We're over here receiving you
Signals tell us that you're there
We can hear them loud and clear

We just want to let you know
That we're ready for to go
Out into the universe
We don't care who's been there first

On a radio telescopes
Science tells us that there's hope
Life on other planets might exist

{C.T.A. - 102
Year over year receiving you
Signals tell us that you're there
We can hear them loud and clear}

{We just want to let you know
That we're ready for to go
Out into the universe
We don't care who's been there first}



BIBLIOGRAFÍA:
  • Sagan, Carl (1997). El mundo y sus demonios. Editorial Planeta. 
  • Sagan, Carl (1980). Cosmos. Editorial Planeta.
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