7 de agosto de 2013

LIBRO: Neurociencia para Julia de Xurxo Mariño

“El sistema nervioso representa el último término de la evolución de la materia viva y la máquina más complicada y de más nobles actividades que nos ofrece la naturaleza”. Así comienza uno de los libros más importantes de la neurociencia: Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, del premio Nobel Santiago Ramón y Cajal. Desde aquella época, de la cual no hace mucho tiempo, la “Ciencia del cerebro” ha experimentado un avance espectacular. Es increíble la capacidad que tiene la Ciencia para explicar el mundo que nos rodea. Aunque por supuesto todavía no lo conocemos todo, es mucho lo que ya sabemos explicar de esa maravillosa máquina que todos tenemos dentro. Precisamente la vertiginosa velocidad a la que la Ciencia explora y explica es lo que provoca que sea muy difícil estar al día si uno no es especialista en el tema. De ahí surge la necesidad de libros de divulgación científica que compendien y expliquen qué conocemos y qué desconocemos.

Xurxo Mariño, doctor en biología por la Universidade de Santiago de Compostela, es un divulgador de primera, y con Neurociencia para Julia (Mariño, 2012) lo ha vuelto a demostrar. Su objeto de estudio, el sistema nervioso, es, tal vez, el enigma más grande al que se puede enfrentar la Ciencia. No deja de ser sorprendente que estemos aprendiendo el funcionamiento del sistema nervioso, gracias, precisamente, a que evolucionamos con un sistema nervioso que nos lo permite. Para hacer divulgación científica de calidad es una condición indispensable tener los conceptos que se divulgan muy claros, porque esto permite sintetizarlos y explicarlos. Xurxo Mariño es especialista en neurofisiología, y si nos sumergimos en un viaje para conocer el sistema nervioso con él, será desde luego un recorrido de primera mano. Escribe Xurxo Mariño en la introducción del libro:

Vamos a hacer un viaje de exploración muy particular, en el que la estación de destino, tu mente, Julia, es al mismo tiempo el vehículo de transporte. Como una pescadilla que se muerde la cola, los seres humanos miramos hacia nuestro interior y usamos la mente consciente para tratar de descifrar la máquina que la produce: el sistema nervioso. Nadie sabe si será posible conocer todos sus secretos, pero ahora, por primera vez desde que comenzó la aventura de la ciencia, comprendemos y podemos explicar muchos de los fenómenos que ocurren ahí adentro.
El punto de partida de esta apasionante aventura es la anatomía e histología cerebral. Ligeros de equipaje, sin GPS pero con mapas cerebrales, continuamos recorriendo el fascinante mundo de la memoria y hacemos varias paradas en la ruta para acercarnos a visitar el lenguaje, los sentidos, el sueño, la producción de movimiento, las cosquillas, los ciborgs o el antiguo problema mente-cuerpo. Tras la visita guiada por el funcionamiento normal del Sistema Nervioso, continuamos con una visita programada por el funcionamiento anormal, donde nuestra máquina de la mente falla: conoceremos muchas sustancias químicas y patologías neurológicas (como el Parkinson, el Alzheimer, la esclerosis múltiple o la ELA) que modifican la fisiología cerebral.

Voy a volver a repetirlo, pero es así: El funcionamiento del sistema nervioso es asombroso. Nuestra realidad, lo que nosotros percibimos por los sentidos e incluso nosotros mismos, nuestro concepto de “yo”, no es más que la exclusiva consecuencia de la anatomía y fisiología cerebral. Por eso no deja de ser triste que acerca del sistema nervioso existan tal cantidad de mitos y supercherías. Mucha gente es partícipe de estos mitos, como la extendida idea de que sólo usamos un pequeño porcentaje de nuestra capacidad de computación cerebral, o fármacos milagrosos que prometen todo y no dan nada. La única manera de poner fin a tanta charlatanería (muchas veces peligrosa) es muy sencilla: difundir el conocimiento científico. Es la única manera. Dudo que haya alguien que tras conocer el funcionamiento básico del cerebro (y para ello es una extraordinaria idea la lectura de este libro) se crea todos esos mitos. Sinceramente, existen dentro del funcionamiento real del SN mecanismos mucho más alucinantes que la telepatía, doblar una cuchara con la mente o cualquier chorrada similar. Son cosas mucho más interesantes que las anteriores, para empezar, porque son reales (o por ponerlo en las palabras de otro gran divulgador científico, porque constituyen la magia de la realidad).

Los conocimientos reales que tenemos del sistema nervioso nos muestran un funcionamiento fascinante. En el viaje en el que estamos sumidos se explica algo tan asombroso como es la transmisión de información en el interior de la célula nerviosa, que consiste en generar señales eléctricas (denominadas potenciales de acción) que pueden propagarse por el axón neuronal a una distancia considerable. También la comunicación entre distintas células nerviosas, cuyo misterio es resuelto por la teoría química de la transmisión sináptica que describe cómo se comunica una célula nerviosa con otra liberando una señal química llamada neurotransmisor: la segunda célula reconoce la señal y responde a ella mediante una molécula específica de su membrana, que recibe el nombre de receptor, generando una activación o inhibición de la célula. Incluso el modo en el que los cerebros de dos personas pueden comunicarse utilizando impulsos eléctricos y químicos, movimientos musculares y ondas sonoras (eso llamado lenguaje), es mucho más fascinante que la píldora maravillosa que hace que uses tu energía mental (ejemplo típico de expresión que no significa nada) al 100%.

Otro de los capítulos está dedicado a la mente animal. Aquí se describen los diferentes sistemas nerviosos que han evolucionado en la Tierra: desde los sistemas más sencillos que consisten en una respuesta estereotipada a un estímulo hasta los sistemas autoconscientes, con un “yo-autobiográfico”. Tras explicar el test que se utiliza para averiguar si un animal posee autoconsciencia llegamos a la conclusión de que esta no es una propiedad muy abundante entre las distintas especies: sólo Homo sapiens, gorilas, chimpancés, orcas, delfines, urracas y elefantes la poseen. La diferencia entre un cerebro autoconsciente y uno más sencillo no parece ser el tamaño del encéfalo sino más bien el número de neuronas y la arquitectura neuronal, como muy bien se explica en el libro.

En el libro también hay un lugar en el que se nos muestran muchas de las técnicas que permiten a los neurocientíficos conocer el funcionamiento del sistema nervioso. Seguro que mucha gente se pregunta cómo pueden llegar los científicos a saber algo sobre el cerebro. Se echa en falta en algunos libros de divulgación neurocientífica, por lo que considero un gran acierto de Xurxo Mariño el incluirlos.

Estas son algunas de las muchas cuestiones fascinantes en las que te sumergirás al leer Neurociencia para Julia. Tratadas de una manera rigurosa pero sencilla, con un lenguaje cotidiano, como si charlásemos con un amigo sobre neurociencia. Una conversación donde se prescinden de elementos innecesarios o que dificultarían la lectura, pero se incorporan todos los necesarios para tener una idea esencial de la neurofisiología. Me encantaría (y no creo ser el único) que Xurxo Mariño siguiese escribiendo y así poder desarrollar más ampliamente algunos temas como el sueño o la memoria, que aunque bien tratados en Neurociencia para Julia, estoy seguro de que podrían ser objeto de libros independientes. Neurociencia para Julia es un libro que nos permite tener un conocimiento esencial de neurociencia. Divulgación científica de calidad. Al leer este libro disfrutarás de un viaje que te llevará a uno de los rincones más alucinantes de la biología: el sistema nervioso, la máquina de la mente.

Para conseguir el libro: http://www.laetoli.es/product.php?id_product=94

CITA DEL LIBRO:
Eres tus recuerdos. Cada vez que te despiertas por la mañana sucede algo que, no por cotidiano, deja de ser impresionante: la mente consciente, tu “yo”, reaparece como surgido de la nada tras unas horas de inconsciencia (quizá con alguna aparición fugaz durante los sueños). Si vuelves a ser tú, Julia, día tras día, con tu mente consciente particular, es porque tu encéfalo almacena una enorme cantidad de información que puede ser usada para conformar tu “yo” cada vez que reaparece. La memoria no sólo es útil para planificar, generar predicciones de movimiento o para recordar un número de teléfono, una cara, un lugar o los detalles de la caída del Imperio Romano. La memoria es el sustrato de tu propia existencia como una mente consciente individual que se perpetúa en el tiempo.
LIBRO:
Mariño, Xurxo (2012). Neurociencia para Julia. Editorial Laetoli.

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