8 de marzo de 2013

LIBRO: En defensa del ateísmo de Roberto Augusto


Título: "En defensa del ateísmo"
Autor: Roberto Augusto
Editorial: Laetoli (http://www.laetoli.net/)
Idioma: Español
Fecha de publicación: 2012
ISBN: 978-8492-422500

En la teología de cualquier religión, pero especialmente en la teología cristiana, una parte importante de sus planteamientos históricos son aportar pruebas que confirmen la fe en Dios y buscar argumentos para luchar contra las objeciones, preguntas y dudas de los defensores del  antiteísmo. Incluidos en estas dos categorías en las que podemos resumir la teología existen explicaciones que con mayor o menor éxito han sido postuladas por muchos autores teístas. Para desmantelar gran parte de estos planteamientos teológicos es una muy buena opción la lectura del libro “En defensa del Ateísmo”. Escrito y argumentado de una manera excelente por el doctor en filosofía Roberto Augusto, en él se hace una llamada a la defensa de la razón y de la verdad, no desde una posición dogmática, sino desde la defensa de un ateísmo racionalista que sostiene la no existencia de razón alguna para dejarse seducir por la creencia en un ser trascendente.

El ateísmo del autor se fundamenta en un juicio, en una valoración de las pruebas y argumentos presentados por los teístas para demostrar sus ideas, en quienes recae la carga de la prueba. Como él mismo dice, la discusión entre ateos y teístas debe de ser estrictamente racional, quedando al margen elementos propios de las religiones, tan básicos para algunos creyentes como los milagros, el argumento de la autoridad, la revelación o la fe. Partiendo de esta base, Roberto Augusto critica, al estilo del conspicuo Bertrand Russell, el argumento ontológico y las vías tomistas que intentan demostrar la existencia de dios; y rechaza una de las posturas filosóficas que más éxito ha tenido en la historia de la filosofía: el dualismo. Las religiones, dejando a un lado el panteísmo, presuponen la existencia de un mundo dualista. Quizás esto sea así porque permite a los creyentes cerrar los ojos y evadirse de la muerte. La muerte es uno de las causas fundamentales que explican la existencia de las religiones, ya que es totalmente personal e intransferible: nadie con su propia muerte puede evitar a otro definitivamente el brete de morir. Por tanto, presuponer la existencia de un mundo trascendente nos hace, no olvidar nuestro destino trágico, pero sí relajar el pensamiento de la muerte, considerándola no como el final, sino como el principio de una nueva vida. De ahí el éxito histórico del dualismo. Éxito no merecido, porque como afirma el doctor Augusto, el dualismo no hace sino aumentar las dudas y las preguntas sobre nuestro funesto destino. Frente a todo esto, y ante la carencia de evidencias racionales, partiendo del conocimiento científico (que contradice al visión dualista) el autor sostiene y argumenta una filosofía monista, realista ontológica, racionalista y naturalista. El ateísmo que defiende en el libro se basa en todo lo anterior.

Después de analizar los motivos por los que las personas creen y confían en el manto del teísmo, las interesantes causas del lento pero continuo proceso de secularización en Europa y la encíclica “Fides et Ratio” de Juan Pablo II, Roberto Augusto continua desmontando una por una las críticas más importantes que los teístas han vertido contra el ateísmo. Entre los autores que analiza pormenorizado podemos citar a Albert Hillaire, el filósofo vasco Xavier Zubiri quien llama a los ateos soberbios como si afirmar fehacientemente que su Dios ha creado el universo fuese el parangón de la modestia; Jacques Maritain, Anton Hilckman, William Lane Craig, Benedicto XVI, y especialmente el teólogo de Oxford Richard Swinburne, quien llega a justificar la existencia del mal porque ¡crea una oportunidad para la valentía y la compasión! Este grotesco razonamiento, tan típico del pensamiento teológico, es desmontado por Roberto Augusto junto a los demás argumentos que Richard Swinburne reúne en el libro “La existencia de Dios”:
  • Lo científicamente inexplicable.
  • La aparente (que no real, como bien expone Augusto) simplicidad del teísmo.
  • El argumento cosmológico y la relación con el debate Ciencia vs. Religión.
  • Argumentos teleológicos y estéticos.
  • Argumentos basados en el alma, la moralidad y la providencia
  • La prueba de los milagros.
El modo en el que el autor del libro critica todos los argumentos de Richard Swinburne me parece sencillamente magistral.

Como bien dice Augusto en la introducción del libro, las diferencias entre los que creen y los que no creen son abismales. Estos dos planteamientos difieren en la explicación sobre el origen del ser humano, sobre el sentido último de la existencia y, también, sobre la posibilidad de la vida después de la muerte. No estamos hablando de temas menores, sino de asuntos que afectan de manera profunda a nuestra forma de entender el mundo. Por todo ello, animo a que leáis el libro del doctor Augusto que constituye una defensa breve pero a la vez contundente del pensamiento ateo. Muy recomendable, especialmente por su lenguaje claro y conciso en defensa del ateísmo y la razón.

CITA DEL LIBRO:
Los libros de teología que hay en las bibliotecas del mundo no han aportado nada al progreso humano. No pienso, sin embargo, como David Hume, que deban ser arrojados al fuego, porque nos proporcionan un conocimiento importante de nuestra naturaleza, pues solo podemos conocernos a nosotros mismos si comprendemos nuestros errores. Lo que debemos hacer es llevarlos de la sección de teología o religión, donde están ahora, a la de mitología, que es donde deberían estar.
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