18 de marzo de 2013

Entrevista a Roberto Agusto

Roberto Augusto (Gastrar, A Coruña, 1978) es licenciado y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Ha realizado estancias de investigación en la Universidad Libre de Berlín y en la Academia de Ciencias de Baviera, en Múnich. Colabora con la revista El Emotional Magazine. Escribe artículos de opinión en el periódico digital La Voz Libre. Es autor de dos libros: El nacionalismo ¡vaya timo! (2012) y En defensa del ateísmo (2012), ambos editados por Laetoli.

Blog: www.robertoaugustoblog.com
Página web: www.robertoaugusto.com




P- En la introducción de tu libro En defensa del ateísmo escribes: “No estamos hablando de temas menores, sino de asuntos que afectan de manera profunda a nuestra forma de entender el mundo.” ¿Cuándo y cómo te convertiste en ateo (si es que alguna vez no lo fuiste)? 

No hay un momento concreto en mi vida en el que me convertí en ateo. Supongo que es un proceso que se extiende en el tiempo. Lo soy desde niño, con once o doce años. La religión siempre me ha parecido algo sin sentido.

P- Antes de entrar en materia, ¿esperas que el nuevo papa Francisco abra la puerta a reformas de gran calado en el seno de la Iglesia católica (estamos hablando del sacerdocio femenino, la no oposición a la investigación con células madre, aumentar la permisividad con los preservativos, respetar a las personas homosexuales…)?

No espero ningún avance en ese sentido del nuevo papa. Los cardenales son elegidos después de un cuidadoso proceso de selección ideológica. Han sido educados en una ortodoxia dogmática y no se apartarán de ella. Si la Iglesia católica hiciera cambios sustanciales podría producirse una escisión protagonizada por los sectores más reaccionarios. Esa es una de las causas por las que esos avances son muy improbables. Todo lo sustancial seguirá igual.

P- A bastantes ateos les gustaría creer en un Dios o en una vida trascendente, sin embargo no lo hacen porque no hay evidencias de ello. Otros muchos, como Christopher Hitchens, no sólo no creen en una divinidad sino que afirman que la vida sería desdichada si fuese cierto lo que los fieles afirman: supondría vivir bajo supervisión divina, bajo una vigilancia permanente. En este pequeño debate interno entre los ateos, ¿te posicionas por la primera opción, te gustaría creer (aunque la razón te lo impide), o estás a más favor de la idea de Hitchens?

No me encuentro en ninguno de esos dos casos. A mí no me gustaría ni creer ni no creer. Aceptaré que existe un Dios si se me ofrecen pruebas objetivas de su existencia, algo que no ha sucedido de momento ni creo que vaya a pasar. Con nuestro conocimiento actual del mundo la hipótesis del ateísmo es la más probable. Especular sobre cómo sería la vida si existiera un Dios me parece algo estéril.

P- Hace cincuenta años, filósofos como Bertrand Russell pensaban que la visión religiosa del mundo se desvanecería al ir emergiendo la ciencia y la razón. En tu propio libro (En defensa del ateísmo) hablas sobre las causas del continuo proceso de secularización de Europa. ¿Opinas que el proceso continuará o se estancará?

Es imparable. Y lo más probable es que lo que está pasando en Europa se extienda a otras regiones del mundo. Lo que demuestran los estudios sociológicos es que cada vez hay un mayor porcentaje de ateos. Cuanto más se desarrolle el mundo más ateísmo habrá.

P- El profesor George Steiner decía: “Todas las culturas son mortales. Y todas las religiones también. Todas son eventos culturales mortales, como mortales son los hombres que las han construido.” ¿Llegará un día en el que no exista el cristianismo, acabando olvidado o en la literatura como ha sucedido previamente en la historia con otras muchas religiones?

Es difícil que eso pase porque la inercia histórica que sustenta al cristianismo es muy grande. Además, es la religión con mayor número de seguidores. Lo que me parece probable es que se vaya debilitando, pero no creo que desaparezca, al menos no a corto o medio plazo. Quizás dentro de cientos o miles de años algo así pudiera suceder. Pero de momento es impensable.

P- ¿Qué pueden hacer los ateos, especialmente los que viven en países dominados por la religión, para reducir la influencia de la misma, y avanzar en una sociedad laica?

Lo primero que hay que hacer es expresar nuestro ateísmo sin miedo. Hay que normalizar esta manera de entender el mundo, algo que no ha pasado en muchos lugares donde la religión es importante. Lo segundo que me parece clave es explicar el ateísmo, ya que es un gran desconocido. A partir de ahí debemos defender nuestra postura sin complejos porque los hechos y la razón está de nuestro lado.

P- ¿Es el agnosticismo una visión filosóficamente pobre o equivocada?

En mi opinión es un error conceptual. A veces muchos de los que dicen ser agnósticos en realidad son creyentes que no se atreven a confesar sus creencias porque saben que son irracionales. En otros casos lo que sucede es que es que son ateos que no quieren decir lo que piensan para evitar molestar a los teístas. Aunque, sin duda, puede haber verdaderos agnósticos. El problema es que no tienen en cuenta lo que llamo el conocimiento antecedente, es decir, lo que sabemos actualmente del mundo gracias a la ciencia. Y la hipótesis teísta es incompatible con todo lo que conocemos de la naturaleza. Por lo tanto el ateísmo es la posición más coherente con nuestro conocimiento actual.

P- ¿Qué puedes aportar al debate ciencia versus religión? Desde el punto de vista filosófico ¿son magisterios separados como consideraba el biólogo Stephen Jay Gould o se oponen, pudiéndose considerar a Dios como una mera hipótesis científica (sin que existan evidencias que corroboren dicha hipótesis)?

La ciencia y la religión son opuestas, a pesar de que muchos quieren convencernos de lo contrario. Son vasos comunicantes. Cuanto más fuerte está una más débil es la otra. Representan formas de entender el mundo incompatibles. Por desgracia, algunos eminentes científicos acaban seducidos por la religión e intentan justificarse buscando una unión imposible. La ciencia busca entender el mundo de manera racional. La religión es el triunfo del sentimiento sobre la razón.

P- El biólogo Richard Dawkins ha dicho en varias ocasiones que una de las peores acciones de la religión es el adoctrinamiento infantil. Afirma que educar a los niños en una tradición religiosa es una forma de abuso. ¿Cuál es tu opinión acerca de esto?

Lamentablemente ese problema no se reduce al adoctrinamiento religioso, sino que afecta a muchos otros ámbitos de la vida. En EE. UU. los niños deben hacer un juramento ante una bandera cada mañana. Eso también es adoctrinamiento nacionalista. Vivimos en una sociedad donde se nos amolda desde nuestro nacimiento para que pensemos de una determinada forma. Y eso sucede no solo en la escuela, sino sobre todo en la familia. Lo que hay que hacer es educar en la libertad y lo que sucede casi siempre es todo lo contrario.

P- Combinando tu libro más reciente (En defensa del ateísmo) con tu anterior ensayo (El nacionalismo ¡vaya timo!), podrías decir brevemente ¿Qué tiene el nacionalismo de religión (y viceversa)?

Existe una conexión muy clara entre estos dos libros. Siempre he defendido que el nacionalismo es una religión política. Por eso es tan difícil dialogar con los seguidores de esa doctrina. La idea de nación se parece mucho a la idea de Dios porque dota de un sentido trascendente a la vida de los que creen en esos conceptos. Afirmo que el nacionalismo y la religión son dos de los peores males de la humanidad.

P- ¿Existirían las religiones si no hubiesen sido utilizadas por el poder para controlar a la población? ¿O no ha influido decisivamente en la historia de los teísmos porque se originan por otras causas como el miedo a la muerte?

Hay muchas razones que explican la existencia de la religión. En mi libro señalo veinte, pero puede haber más. Sin duda una de las principales es el miedo a morir. Además, es un instrumento de control social muy poderoso. Sirve que justificar el orden establecido y adormece la lucha por la igualdad social con falsas promesas de una vida después de la muerte. Por eso el poder político siempre se ha apoyado en la religión.

P- En tu libro defiendes un ateísmo racionalista. ¿El ateísmo dogmático es tan perjudicial para la razón como las propias religiones?

Todo dogmatismo, del tipo que sea, es malo. Hay que rechazar también el ateísmo que no surga de la razón, sino del acatamiento acrítico de doctrinas políticas o sistemas filosóficos.

P- Según tu opinión, ¿cuáles son, brevemente, los peores aspectos de las religiones? ¿Cuáles son los lados oscuros de la religión (no sólo en las teocracias árabes, sino también en el cristianismo) actual?

Las religiones suelen hablar de paz y fraternidad. Sin embargo, lo único que nos han traído es sufrimiento, esclavitud y muerte. Nunca habrá paz en el mundo mientras exista gente que siga verdades dogmáticas. Las religiones debilitan a la humanidad porque la dividen en grupos que luchan por extender su credo lo más posible. Son una forma de control mental que usan unos pocos para dominar a muchos. Destruyen la libertad del ser humano al someterlo a la autoridad de unas élites eclesiales que se creen en posesión exclusiva de una verdad revelada contraria a la razón.

P- Una de las cosas que más me ha gustado de tu libro es la sencillez y la claridad con la que expones tus argumentos, por eso me gustaría que continuases escribiendo. ¿Tienes pensado escribir algún otro ensayo en el futuro? ¿Nos puedes adelantar el tema del libro?

Actualmente estoy escribiendo un nuevo libro que estará listo en pocos meses. En él vuelvo a hablar del nacionalismo y de la religión. Pero abordo nuevos temas, como una crítica a las ideologías, a las organizaciones o a la idea de autoridad. Una de las novedades de este ensayo es la forma cómo está escrito. No hay citas de otros autores o referencias eruditas. He buscado un estilo más simple y directo.

Muchas gracias Roberto por esta interesante conversación.