9 de noviembre de 2012

Nosotros somos la última frontera

Hoy es nueve de noviembre. Si viviese, hoy estaríamos felicitando a Carl Sagan por sus 78 años.


Carl Sagan se preguntaba:
¿Qué nuevas maravillas, impensables en nuestro tiempo, habremos alcanzado en las próximas generaciones? ¿Hasta dónde habrá llegado nuestra especie nómada al final del próximo siglo? ¿Y el próximo milenio? 
Desde el fallecimiento del Dr. Sagan en 1996 la ciencia ha avanzado enormemente y estoy seguro que de haber vivido estos años, se sentiría emocionado y ávido de comunicar los nuevos avances científicos en nuevos (y segurmente geniales) libros, documentales y charlas. Desgraciadamente no ha podido ser, pero gracias a Carl Sagan y a su fuerza para hacer llegar a la Ciencia a todos los rincones, hoy, millones de personas en todo el mundo se dedican a avanzar, paso a paso, hacia aquellos descubrimientos sobre los que Carl se preguntaba.

Precisamente por eso, Carl Sagan si viviese hoy en día, además de dedicarse a lo que tan bien se le daba, se escandalizaría del agravio al que los mandamases, políticos en general, presidentes, ministros, vicepresidentes, viceconsejeros, subsecretarios, subdelegados, subcomisiones... (y alguna otra palabra que empieza igual), someten a la investigación científica. Cuántos beneficios, quizás no a corto (que también), pero sin duda a largo plazo traería el apoyo sin fisuras a la enseñanza e investigación científica. Esto, que perfectamente hemos aprendido los que escuchamos y leemos a Carl Sagan es una obviedad de la que muchos no se dan cuenta, o lo que es peor, no se quieren dar cuenta. Carl los combatiría con todo su ingenio.

En este vídeo que traigo al blog como pequeño homenaje a la importante figura de Carl Sagan para la Ciencia y la Divulgación Científica termina con una magnífica reflexión que recuerda a la poética "Blowin' in the Wind" de Bob Dylan. Una reflexión que pone de manifiesto las penosas condiciones y las poderosas ataduras (supersticiosas y religiosas, económicas, políticas,...) con las que la ciencia tiene que batallar para poder avanzar en el conocimiento. Una reflexión que dice así:

"¿Cuántos ríos tenemos que cruzar, antes de encontrar nuestro camino?". Espero que podamos responderla ya, para siempre.

¡Felicidades Carl!



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