LIBRO: Dios no es bueno de Christopher Hitchens


Título: Dios no es bueno
Autor: Christopher Hitchens
Editorial: Debate (www.editorialdebate.com)
Idioma: Español
Fecha de publicación: 2008. 1ª Edición.
Título Original: God is not great
ISBN: 978-84-8306-765-9

Leer a Christopher Hitchens siempre es un verdadero placer. Sin duda alguna, a Christopher Hitchens lo considero, no un ídolo, puesto que dudo que le hubiese gustado la palabra idolatrar, sino más bien un héroe. Christopher Hitchens es uno de mis héroes intelectuales.

En este libro, “Dios no es bueno. Alegato contra la religión” Christopher Hitchens analiza pormenorizado los orígenes e influencias de la religión en el mundo. Con su elegante pero a la vez mordaz pluma, Christopher Hitchens nos ofrece un libro que no puede dejar indiferente a nadie. Una verdadera delicia intelectual. Hitchens dedica el libro a exponer la idea del ateísmo y de por qué Dios (cualquier Dios), no sólo es probablemente una idea inventada en los albores de la humanidad, sino que además es una idea que no es, para nada, una buena idea. En palabras del propio autor:
“Esta es la cuestión acerca de mis ideas y de quienes piensan como yo. Nuestra creencia no es una creencia. Nuestros principios no son una fe. No sostenemos nuestras convicciones dogmáticamente. Creemos firmemente que se puede vivir una vida ética sin religión. Y de hecho sabemos que el reverso es cierto: que la religión ha hecho que muchas personas no sólo no se comporten mejor que otras, sino que consideren aceptable comportarse en modos que harían que el gerente de un burdel o un genocida torcieran el gesto.”
El libro comienza con la explicación, muy ilustrativa del pensamiento religioso, de cómo el propio Christopher Hitchens se volvió ateo: Cuando tenía cerca de 10 años y asistía a su vieja escuela rural en Inglaterra, la profesora de Ciencias Naturales y al mismo tiempo profesora de la Biblia, llevando a cabo sus dos papeles al mismo tiempo, dijo a la clase del pequeño Christopher: “Así que ya veis, niños, lo poderoso y generoso que es Dios. Ha hecho que todos los árboles y la hierba sean verdes, que es justamente el color que más descansa nuestra vista. Imaginaos lo desagradable que sería si, en lugar de hacerlo así, la vegetación fuera toda morada, roja o naranja.” Christopher Hitchens, a pesar de la ignorancia debida a su edad y a la época, supo que su querida profesora estaba equivocada: Son los ojos los que se adaptan a la naturaleza, y no al contrario. A partir de ahí, y a lo largo de su vida, le surgieron muchas más dudas (¡gracias!).

El libro está escrito con una prosa elegante y acompañado de interesantes anécdotas personales de su tiempo como corresponsal de guerra (¡un ateo en las trincheras!) o en los lugares más pobres del planeta. Generalizando las ideas tratadas en el libro (que en general se corresponden a los capítulos) son: la religión como causa de muerte y asesinatos, el miedo al sexo de las religiones, el odio que el cielo profesa al jamón, el peligro de la religión para la salud, la falsedad de las aseveraciones metafísicas de la religión,… También habla del (todavía existente) argumento del diseño, y realiza una sagaz crítica del Antiguo Testamento y sus horrores, y de la, todavía mayor, maldad del Nuevo Testamento. Otro punto, absolutamente nada intrascendente y al que se presta especial atención y cuidado en el libro, es el tema del abuso psicológico y del adoctrinamiento a niños por parte de la religión. La crítica va dirigida más a los abusos psíquicos que a los desastrosos abusos físicos, los cuales no merecen más análisis que el de un juez competente.

Además el autor dedica especial atención a algo que es fundamental para poder ser una persona pensante, y que puede conducir al escepticismo. Se trata de conocer los orígenes y los finales de las religiones. Todas las religiones han tenido (o tendrán) un origen y todas también han tenido (o tendrán) un final. Todas las culturas son mortales. Entender lo fácilmente que surge una superstición y el corto trayecto que hay entre ésta y una religión establecida, es imprescindible para que exista pensamiento crítico respecto a las creencias, y dar a entender eso, es precisamente a lo que se dedica Hitchens en varios capítulos.

Sin duda alguna, otra de las ideas fundamentales del libro, y que en este caso se encuentra diseminada por todo el texto, es la incompatibilidad de la religión con la ciencia y la razón: “Debemos afirmarlo con rotundidad. La religión proviene de un período de la prehistoria de la humanidad en el que nadie, ni siquiera el poderoso Demócrito, que concluyó que toda la materia estaba compuesta de átomos, tenía la menor idea de lo que sucedía.” Esta incompatibilidad, que aunque siempre fue en mayor o menor medida advertida, sufrió el empuje definitivo con Darwin y Einstein. Cuando muchas personas intentan conciliar la ciencia o la razón con la fe, Christopher Hitchens dice:
"Me veo obligado a recordar lo que sé: que este tipo de iglesias no habría existido en primera instancia si a la humanidad no le hubiera asustado el clima, la oscuridad, las epidemias, los eclipses y toda la variedad de fenómenos que en la actualidad pueden explicarse con facilidad. Ni tampoco si la humanidad no se hubiera visto obligada, so pena de sufrir unas consecuencias extremadamente angustiosas, a pagar los exorbitantes diezmos y tributos con los que se levantaron los imponentes edificios religiosos."
No quiero caer en la tentación de explicar los argumentos de Hitchens, las anécdotas y repetir sus geniales críticas, más de lo que ya he hecho. Simplemente quiero, en esta humilde reseña, incitar a su lectura. “Dios no es bueno” es un libro muy necesario y genial escrito. Da igual que el lector sea creyente o ateo porque si lee este libro, Hitchens le va a decir unas cuantas cosas que son necesarias escuchar. Muy recomendable.

CITA DEL LIBRO:
[…]. El nuevo testamento hace que Jesús nos informe de que los pecadores estarían mejor en el fondo del mar, y por cierto, con un a rueda de molino atada al cuello. Pero tanto en la teoría como en la práctica, la religión utiliza a los seres inocentes e indefensos con fines experimentales. Por supuesto que sería normal que se permitiera que un varón judío adulto y practicante metiera el pene rebanado en bruto en la boca de un rabino. (Eso, al menos en Nueva York, sería legal). Por supuesto que sería normal que se permitiera que las mujeres adultas que desconfían de su clítoris o sus labios s vaginales dejaran que otra desdichada mujer adulta se los cercenara. Por supuesto que sería normal que se permitiera que Abraham brindara a suicidarse para demostrar su devoción por el Señor o su fe en las voces que escuchaba en su interior. Por supuesto que sería normal que se permitiera a los padres devotos ser negaran a sí mismos el socorro de la medicina cuando sufrieran enfermedades o dolores agudos. Por supuesto que sería normal (por lo que a mí respecta) que se permitiera que un sacerdote que ha jurado mantenerse célibe fuera un homosexual promiscuo. Por supuesto que sería normal que se permitiera que una congregación que cree en la expulsión del demonio mediante azotes escogiera un pecador o pecadora adultos y nuevos cada semana y los azotara hasta desangrarlos. Por supuesto que sería normal que se permitiera que todo aquel que profese el creacionismo instruyera a sus iguales durante la hora del almuerzo. Pero la obligatoriedad de que los niños indefensos participen en estas prácticas es algo que hasta el individuo laico más convencido puede calificar sin miedo a equivocarse como un pecado. […].