21 de mayo de 2012

Las personas no deberían leer horóscopos

Las personas no deberían leer horóscopos. Día a día me sorprendo de la gran cantidad de gente que lo hace. Incluso personas con una gran formación académica e intelectual leen su horóscopo en algún periódico.

Los horóscopos son pseudociencia y la pseudociencia hace que nos alejemos de la verdadera ciencia. La astrología, doctrina en la que se basan los horóscopos, no es ni mucho menos una disciplina científica. Todo lo contrario. Se basa en creencias absurdas y no en evidencias. La astrología era la primera explicación que los antiguos daban a los extraños fenómenos que veían en el cielo: estrellas y constelaciones, movimientos de planetas, la luna, etc.

El actual horóscopo basado en el zodiaco fue creado por Claudio Ptolomeo en el siglo II d.C. Yo no me fiaría mucho, ya que es el mismo que afirmaba que todos los astros giraban en torno a la Tierra, la cual era el centro del universo y además plana. Otra vez todo lo contrario. Precisamente la astrología y el horóscopo presumen de que la Tierra y los humanos somos el centro del universo (cuando somos sólo otra cosa más) por lo que el movimiento de los astros tendría influencia directa en nuestras vidas. Entiendo que Ptolomeo pensase que los planetas giraban alrededor de la Tierra, porque no contaba con las evidencias que después nos dieron los telescopios y las deducciones de Kepler y Galileo.


Sin embargo, cuando creó el horóscopo no se basó en nada comprobable. No tenía sentido cuando lo creó y, ¡dado que no se modificó desde entonces!, mucho menos sentido tiene hoy en día, cuando sabemos que existen otros muchos planetas y estrellas que influirían (incluyendo los planetas exteriores, Urano, Neptuno y Plutón, descubiertos en 1781, 1846 y 1930, respectivamente), que la Tierra es la que gira alrededor del Sol, que no es plana, y que su ángulo de inclinación es en realidad 33º más inclinado de lo que Ptolomeo suponía. Sabemos, gracias a las ecuación de la gravitación universal de Newton que la atracción que ejerce un planeta o una estrella lejana en el bebé en el momento del nacimiento es cerca de 6 veces menor que la atracción gravitatoria del médico que atiende el parto. La ecuación es muy sencilla de resolver.

Lo anterior debería ser suficiente para que toda persona medianamente inteligente (y que sepa despejar una ecuación, porque igual ahí está el problema…), no volviese a leer un horóscopo si no es para criticarlo. Pero es que además, las supuestas descripciones de personas que hacen los astrólogos son aplicables, en realidad, a cualquiera. Son una burda estafa. Uno de los motivos por los que creemos en esas absurdas descripciones es por lo que en psiquiatría se llama efecto Barnum: individuos darán por ciertas descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellos, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para ser aplicadas a un amplio espectro de gente. Ya me dirás que tienen en común George Michael, Maryl Streep, G.W. Bush, el Dalai Lama y Pamela Anderson, además de ser cáncer.

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