2 de enero de 2012

Las armaduras y la ciencia

En el año 1415 el rey Enrique V de Inglaterra hizo formar una gran flota con nuevas armas y piezas de artillería y puso rumbo a Francia. Dos meses después y tras algunas batallas, la disentería había matado a una cuarta parte de sus tropas, mientras que los franceses mantenían un ejército 4 veces mayor. El invierno acechaba y había problemas de suministro de víveres.

Sin embargo, ocurrió uno de los reveses más famosos de la historia militar. Cerca de la población francesa de Agincourt, los ingleses rechazaron el ataque de 30.000 soldados franceses ataviados con poderosas y fuertes armaduras y mataron a miles de ellos. El mismo Shakespeare habló sobre la batalla en su Enrique V, y atribuyó la derrota francesa a los inspiradores discursos de Enrique V. Algunos historiadores por su parte critican la carga francesa, que fue contraproducente. La medicina, en concreto la fisiología, también tiene algo que decir.

Una armadura media de la época solía pesar entre 30 y 50 kg repartidos por todo el cuerpo. Un grupo de investigadores de la Universidad de Leeds ataviaron a varios voluntarios con armaduras similares y los hicieron correr en una cinta rodante para poder medir su consumo de oxígeno. Debido a semejante peso, los voluntarios tenían que hacer enormes esfuerzos para poder andar. Y no sólo eso, sino que las corazas apretaban el tórax, con lo que las inspiraciones debían ser cortas y no profundas. El resultado de la experiencia fue que los voluntarios necesitaron el doble de las necesidades metabólicas si lo comparamos con no haber llevado armadura. Si el material se transporta, por ejemplo en una mochila, el aumento metabólico se incrementa sólo en un 70%.


No conocer fisiología puede cambiar la historia. El campo de Agincour donde tuvo lugar la batalla estaba cubierto con barro debido a las fuertes lluvias de octubre. Los franceses tuvieron que cargar 300 metros en ese terreno. Si sumamos el gasto metabólico de llevar armadura (el doble de lo normal) más el esfuerzo por atravesar el barro, que incrementaría el gasto metabólico en ¡el cuádruple al normal!, no es de extrañar que los ingleses, aún siendo mucho menor en número, ganasen la batalla.

BIBLIOGRAFÍA:
Moyer, Michael. El problema de las armaduras. Investigación y Ciencia (423) 5.

ENLACES:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/19/ciencia/1311072286.htmlhttp://www.todahistoria.com/la-batalla-de-agincourt-1415/
http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Agincourt

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