21 de noviembre de 2011

LIBRO: Una vida ética. Escritos. de Peter Singer

Una vida ética es el título que eligió el polémico filósofo Peter Singer para la recopilación de sus escritos más importantes. Cansado de que le malinterpretasen (intencionadamente o no) y de que sus más acérrimos críticos no hubiesen leído sus libros, decidió publicar una selección de sus mejores ensayos.

El libro empieza con los escritos en favor de la Liberación Animal. Expone que a los demás animales hay que tratarlos con el mismo respeto que a un animal humano porque tienen capacidad de sufrir, de sentir dolor, igual que nosotros. Si bien es cierto que explica que por ejemplo se deben mantener los ensayos científicos (y sólo científicos, no cosméticos ni nada parecido) en animales cuando los beneficios sean importantes, y no puedan realizarse mediante alternativas. Esto es así porque los animales carecen de autoconciencia, es decir, de poder identificarse a si mismos en un espacio temporal, y por tanto saber que se van a morir. Sin embargo, al aceptar esto también hay que aceptar, dice Singer, los experimentos con pacientes, por ejemplo en coma vegetativo o similares, pacientes que han perdido la autoconsciencia.

La autoconciencia también le sirve para explicar a Singer su posición en favor del aborto y la eutanasia. Singer va analizando los argumentos en contra del aborto y va explicando por que están errados. Si bien acepta que el feto es un ser humano, entendiendo por ello perteneciente a la especie Homo Sapiens, dice que si se puede abortar. Precisamente, porque carece de autoconsiciencia, y además, en meses tempranos de la capacidad de sentir dolor, debido a que el tubo neural todavía no se ha desarrollado. Así mismo defiende el infanticidio, entendiendo por ello la eutanasia a recién nacidos que padezca una grave enfermedad (cuando sus padres así lo quieran, logicamente, y la enfermedad sea lo suficientemente grave como para no poder darlo en adopción) y que su autoconciencia esté limitada o ni tan siquiera exista. Por ejemplo en los nacidos anencefálicos.

Por lo que respecta a la eutanasia, Singer afirma que tenemos derecho a la vida. Es cierto. Pero el tener derechos, nos dice Singer, nos permite renuciar a ellos. Pone el ejemplo del derecho a mi privacidad, que si quiero puedo violar grabando todo lo que hago y difundirlo. Tenemos derecho a la vida, pero en una situación de grave enfermedad, con severos dolores y estando previamente informados por médicos, podemos pedir la eutanasia. Esto también se extiende a los pacientes que han perdido la corteza cerebral, es decir que están clinicamente muertos. Dice Singer que por culpa de la ética tradicional judeo-cristiana existe hipocresía a este respecto: los médicos pueden retirar el respirador o practicar la limitación terapéutica, con lo que están dejando al paciente que muera lentamente, cuando sería mejor, y éticamente no hay diferencia alguna, practicar una eutanasia activa.

Tras explicar todo lo anterior con numerosos ejemplos, narra la crisis de la ética tradicional (judeo-cristiana) y el advenimiento de una nueva ética, en la que hay que trabajar. Por último, finaliza el libro hablando sobre su vida personal, sus intereses y de como, haciendo un alarde de respeto al derecho de libertad de expresión, prohibieron sus conferencias en distintas universidades alemanas.

Creo que el libro de Singer es de lectura necesaria. La vieja ética ya no sirve y además está llena de hipocresías. Frente a esto hay que sustituirla por una ética que se corresponda con la realidad y que trate a los humanos y al resto de animales con el respeto que se merecen, y no mantener, como se cita en el libro, con vida a un bebé anencefálico (sin capacidad alguna para pensar, tener sentimientos, etc. puesto que carece de cerebro) en Italia, cuando practicándole eutanasia podría haber salvado la vida de un niño que necesitaba sus órganos. Ese niño falleció y una semana después el tribunal supremo italiano permitió la eutanasia, tras haberla rechazado previamente. Que no vuelva a pasar.

LIBRO:
Singer, Peter. (2011). Una vida ética. Escritos. Ediciones Taurus, S.A. 2ª Edición.

ENLACES:
Principios morales de Peter Singer
Peter Singer
El meme de la semana: Peter Singer

5 comentarios:

  1. No cabe duda de que Peter Singer tiene varios puntos muy positivos; como son la pretensión de racionalidad (priorizar la razón por encima de prejuicios, tradiciones, emociones e intereses personales egoístas); y un estilo de exposición en donde prima la claridad y la concisión (unas virtudes muy necesarias). Pero hay aspectos en los que sencillamente está equivocado en su planteamiento.

    Por ejemplo, no es cierto que la razón por la que los demás animales deban ser incluidos dentro de la consideración moral es que puedan sentir o sufrir. Del mismo modo que no es ésa la razón para considerar moralmente a los seres humanos. El dolor es sólo una parte de la capacidad de sentir (la sintiencia). La razón por la que los demás animales merecen respeto es que pueden sentir. Sentir significa poder experimentar sensaciones y tener intereses (conservar la vida, evitar el daño, disfrutar de un bienestar).

    Como la ética se refiere por definición a la consideración y protección de los intereses entonces no hay ninguna razón por la que sólo los intereses de los humanos deban ser tenidos en cuenta, sino que también deben ser incluidos por igual los intereses de los demás animales.

    También está gravamente equivocado en suponer que los otros animales no son conscientes o autoconscientes. Porque cualquier ser que siente, por el hecho de ser sintiente, es autoconsciente. Esto lo explica con más detalle el profesor Gary Francione en su crítica a la postura de Singer: http://www.anima.org.ar/liberacion/enfoques/peter-singer-posicion-bienestarista.html

    Igualmente está equivocado en defender el que se pueda sacrificar la vida de un animal (humano o no humano) para beneficio de otros, ya sea asesinándolo o explotándolo. Porque el principio de igualdad -que es la base de cualquier ética racional- precisamente exige que tratemos a todos los individuos de manera igual, y esto implica que no se pueda forzar a ninguno a ser un simple medio para los fines de otros.

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  2. NOTA:

    He cometido un error en la primera frase del segundo párrafo. La frase correcta sería la siguiente:

    "Por ejemplo, no es cierto que la razón por la que los demás animales deban ser incluidos dentro de la consideración moral es que puedan sentir dolor o sufrir."

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  3. Los animales pueden ser autoconscientes si nos referimos a la previsión o a tener intereses, preferencias y deseos, incluso son capaces de satisfacer sus intereses y preferencias. Pero no tienen consciencia de su propia muerte, igual que un feto, un bebé o un paciente con muerte cerebral o grave déficit neurológico no la tiene. Obviamente los animales huyen de la muerte, del dolor, del sufrimiento y escapan de las situaciones peligrosas, pero no porque tengan consciencia de que si no lo hacen morirán , sino porque está "inscrito" en sus genes, han de actuar así. Es posible que arriesguen su vida o incluso mueran para salvar, por ejemplo, una cría, pero no lo hacen con consciencia de que pueden morir, sino porque necesitan salvar a sus crías. Los animales pueden sentir, tener expectativas, deseos, pueden experimentar sensaciones y tener intereses, como bien dices, igual que los seres humanos. Si sólo fuese así, matar un ser humano estaría igual de mal que matar a un animal con estas capacidades. Sin embargo, gracias a la evolución los seres humanos han desarrollado un lóbulo frontal que les permite tener una idea de si mismos en el tiempo y de saber con certeza que morirán. Esto es una circunstancia a mayores de la que los animales carecen, y por eso matar a una persona plenamente consciente, autoconsciente o como le llamemos, está peor que matar a una foca. Matar a la foca o a cualquier otro animal es también, ES TAMBIÉN ÉTICAMENTE ERRÓNEO porque tiene capacidad de sentir, tener expectativas, deseos, sensaciones e intereses, pero es peor matar un ser humano que además (a mayores) tiene la capacidad de sufrir porque sabe que ya no va a existir. Si un animal no humano desarrollase esta capacidad, los motivos para no matarlo serían los mismos que no matar un humano.

    Esto tiene múltiples consecuencias. Por ejemplo, estaría igual de mal matar a una persona con una lesión cerebral que cause que no tenga consciencia de su muerte, ni del futuro, aunque sienta, tenga emociones y pueda aprender cosas, que matar a un animal. Si aceptamos matar animales también estamos aceptando, éticamente hablando, matar a estas personas. Otra consecuencia es que abortar es perfectamente ético porque el feto (mientras el tubo neural y los circuítos termo-algésicos no estén desarrollados) ni siquiera siente, tiene emociones, por no decir consciencia de su muerte, con lo que sería peor matar a un animal cualquiera. Matar a una persona en coma con muerte cerebral es bueno, porque no sólo no tiene consciencia, sino que tampoco siente, tiene emociones, etc.

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  4. Supongo que cuando hablas de "los animales" te refieres a los animales que no son humanos. Lo digo porque obviamente los humanos también somos animales. Por lo que no veo correcto referirnos a los demás animales como "animales". Sería como diferenciar entre humanos por un lado y mujeres por el otro. No tiene sentido. Y otra diferencia errónea que veo es separar entre animales y personas. Porque la ciencia ya ha demostrado que los demás animales también tienen personalidad. Cada uno de ellos es un individuo único con intereses y características propias. Ellos son alguien, no son algo. Por lo tanto, los demás animales también son personas; y no sólo los humanos.

    Los demás animales -en tanto que seres que sienten- tienen un deseo de vivir, de conservar su existencia y evitar lo que les dañe, así como de buscar lo que les resulte beneficioso. El hecho de que puedan imaginar, o no, su propia muerte me parece irrelevante. La razón moral por la que está mal que alguien nos asesine está en que deseamos vivir. El hecho de que podamos imaginar en nuestra mente lo que la muerte supone para nosotros es completamente irrelevante. Lo único que importa es que queremos vivir, tenemos un interés en conservar nuestra existencia individual. Así que en este punto no hay diferencia con otros animales.

    Decimos que nosotros tenemos consciencia de nuestra muerte ¿pero eso qué quiere decir realmente? La muerte es una experiencia que no hemos tenido, luego no sabemos lo que es. La muerte tampoco es un estado en sí mismo, por lo que no sería correcto hablar de ella como si fuera una etapa de nuestra experiencia de vida. La muerte es simplemente un límite, y eso es todo lo que podemos saber. Podemos imaginar que es el final de nuestra vida, pero eso no nos da ninguna idea más allá del límite que supone.

    Decir que es más grave moralmente el asesinato de alguien que puede imaginar su propia muerte frente a la de alguien que no puede imaginarla, no es más que establecer equivocadamente una jerarquía moral basándonos en capacidades cognitivas que nada tienen que ver con la capacidad de sentir en sí misma. Sería como decir que asesinar a alguien que puede realizar ecuaciones de segundo grado es más grave que asesinar a alguien que no tiene esa capacidad.

    No veo el motivo por el que sea diferente asesinar a una persona humana que a una persona no humana. No veo que sea menos grave asesinar a un bebé o a un niño humano de corta edad que a un adulto humano en plenas facultades mentales. Del mismo modo, no es menos grave asesinar a un cerdo en un matadero, o una rata en un laboratorio, o a un humano en un campo de exterminio. Independientemente de sus capacidades cognitivas, todos ellos son igualmente seres sintientes, seres que sienten. Todos desean vivir y que no les hagan daño. Y esto es lo único que importa éticamente.

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  5. Solo quiero apoyar y suscribir las palabras de Luís Tovar. Sus comentarios y las rectificaciones al texto de Peter Singer. Sentido común, inteligencia, razón y ética. La educación tradicional transmitida durante generaciones asentada en el entorno familiar y escolar, más la brutal irrupción en la economía moderna de los medios publicitarios masivos, ha generado un aturdimiento global, una falsa percepción de la realidad de la que pocos tienen la capacidad para escapar. Luís Tovar es uno de ellos. Gracias a su esfuerzo por comunicar y difundir estos pensamientos tan sencillos en mi familia estamos aprendiendo a ver la vida tal y como es, o como debería ser, al menos en nuestro caso.

    Xavi Portalés

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