Los tics se clasifican como simples o complejos. Van desde movimientos breves como el parpadeo o aclarar la garganta hasta más complejos como el olfateo o manoseo de objetos, saltar, brincar, agacharse o retorcer o doblar el cuerpo, gruñidos o ladridos. Existen otros tics producidos por esta enfermedad, que son más dramáticos como golpearse la cara o la coprolalia (insultar o decir obscenidades) o ecolalia (repetir palabras o frases de otras personas sin darse cuenta). También hay que decir que no por el hecho de tener un tic se padece el síndrome de Tourette. Los tics son bastante habituales, especialmente en niños y cuando nos encontramos bajo estrés, y se pueden deber al trastorno de tic transitorio (Trastorno de tic transitorio).
Los tics son precedidos por una sensación, por un impulso irresistible en el los músculos afectados: impulso premonitorio. Los pacientes tienen que “hacer el tic” para así “aliviar” la necesidad o disminuir la sensación.
Aunque todavía no se sabe exactamente cuál es la causa del Síndrome de Tourette, las investigaciones nos dicen que existen anomalías en ciertas regiones del cerebro y en los circuitos que hacen interconexión entre esas regiones y en los neurotransmisores (dopamina, serotonina y norepinefrina) que llevan a cabo la comunicación.
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