La reproducción del coral

Hace unas semanas publiqué un artículo sobre los corales (ver: ¿Qué clase de ser vivo es el coral?) en el que explicaba que los corales estaban formados por animales anclados a rocas llamados pólipos.


Ahora me gustaría centrarnos en la fascinante reproducción del coral. Al estar fijos, resulta un poquito difícil que los pólipos busquen pareja para aparearse. En lugar de eso, una sola vez al año, los pólipos macho sueltan millones de espermatozoides a la superficie del océano, en el preciso momento en que los pólipos hembra sueltan los óvulos. La evolución los ha ido adaptando de modo que el resultado final es la sincronización. La fecundación se produce entonces en la superficie oceánica. Se forman pequeñas larvas que se alejan flotando hacia nuevos arrecifes. ¡No son muy exigentes buscando pareja! 

Aquí surge una pregunta bastante interesante: ¿Cómo los pólipos macho y los pólipos hembra se compenetran con tanta precisión para emitir sendos gametos en el instante justo del día y del año? El coral carece de sistema nervioso así que esta pregunta se torna todavía más interesante.

Las células de la superficie de los pólipos son capaces de captar los cambios de matices en el color del cielo. Los pólipos emiten los gametos los días posteriores a una Luna llena, cuando al final del crepúsculo la posición de la Luna varía el color rojizo del cielo a un tono más azulado, pero un tono azulado característico de ese preciso instante. Esta hipótesis adquirió fuerza cuando en 2009 un grupo de científicos de las Universidades de California y Duke consiguió que pólipos emitiesen sus gametos cuando una pantalla colocada en la superficie del agua simulaba el específico color de un atardecer posterior a la luna llena. 

La selección natural habría beneficiado a aquellos pólipos que se guiasen por los colores del horizonte para reproducirse.

BIBLIOGRAFÍA:
  • Coffey, Rebecca. Reproducción del coral. Investigación y Ciencia (Scientific American), Julio 2011.
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