¿Qué clase de ser vivo es el coral?

En el mar viven muchos seres vivos que, a priori, no sabríamos decir si son animales o plantas. Por ejemplo, las esponjas se consideraron durante mucho tiempo plantas, hasta que, gracias al microscopio se pudo ver que sus células eran mucho más parecidas a las que tienen los animales. Tenían células animales, luego eran animales, no plantas.

Algo parecido ha ocurrido con los corales. Su aspecto podría inducirnos a error, dado su parecido con plantas. Pero no son plantas. Los corales son, al igual que las esponjas, animales. En realidad son centenares de animales idénticos llamados pólipos que se asientan sobre un mismo esqueleto calcáreo. La especie más conocida es el coral rojo (Corallium rubrum).


Los pólipos son animales que, junto con las medusas, pertenecen al grupo de los celentéreos o cnidarios. Al estar inmersos en un esqueleto calcáreo son de vida fija, mientras que sus familiares las medusas poseen la capacidad de moverse (como muchos bañistas todos los años tienen la molestia de comprobar). En algunas especies coloniales (madréporas y corales), la epidermis segrega un exoesqueleto de carbonato cálcico, que mantiene unidos y protegidos a todos los individuos de la colonia. Formando los corales.

Dentro del grupo de los celentéreos hay individuos que pueden alternar el estado de pólipo y medusa, algo así como el gusano de la seda y la mariposa. Como por ejemplo la hiedra de agua dulce, o la fragata portuguesa (un tipo de medusa). Es asombroso. En cada estado utilizan un tipo de reproducción, sexual o asexual. Existen individuos que sólo pueden encontrarse en estado de las medusas, y luego otros individuos, que, como los corales, únicamente pueden encontrarse en forma de pólipo.

Por otra parte la acumulación de los esqueletos calcáreos, durante miles de años, formó enormes estructuras llamadas arrecifes. Como por ejemplo en el Mar del Coral, mar de Oceanía en el que se encuentra la gran barrera de arrecifes coralinos, descubierta por el navegante James Cook en 1770 cuando encalló en ella.

Charles Darwin, publicó en 1842 una obra en la que explicaba el origen de un tipo de isla llamada atolón. Estas peculiares islas tienen forma circular, elíptica o de herradura con una gran laguna en su interior y rodeadas de corales. Son propias del océano pacífico, a donde Darwin llegó en su famoso viaje en el Beagle. Expuso que los atolones eran arrecifes coralinos que comenzaron a formarse sobre una isla de origen volcánico. Conforme la isla se iba hundiendo progresivamente bajo el mar, los corales fueron creciendo sobre ella hacia la superficie. Así explicaba cómo en torno a la isla sumergida se forman las coronas de corales propias de los atolones. La hipótesis de Darwin se confirmó definitivamente a mediados del siglo XX.

ENLACES:

BIBLIOGRAFÍA:
  • Aquarium Finisterrae. Diario de a Bordo. Nº 42 del lunes 13 de julio de 2009.
  • La Biodiversidad. Enciclopedia Espasa. Espasa-Calpe 2008