E. coli

La Escherichia coli en honor de su descubridor, el bacteriólogo alemán Theodore von Escherich (1885), es quizás el organismo procariota más estudiado por el ser humano. Es un organismo modelo genético que se utiliza en laboratorios de todo el mundo para estudios de genética, para conocer la fisiología de los virus y para estudios de biología molecular. Su genoma se conoce desde 1997, antes que el de los seres humanos (2003).

La E. coli, además de ser tan estudiada, la llevamos todos dentro. Se encuentra dentro del tracto digestivo de mamíferos y aves, y nos ayuda. Forma parte de las bacterias de nuestro intestino, componiendo la llamada flora intestinal. Sintetiza vitamina K y nuestro cuerpo la aprovecha. La vitamina K es muy difícil de hallar en alimentos y sin embargo es imprescindible para que nuestro organismo produzca varios de los factores de coagulación, sin los cuales nuestra sangre no se coagularía y tendríamos hemorragias continuas. Cuando la E. coli falta de nuestro tracto digestivo como en el caso de los recién nacidos, es necesario administrar un poco de vitamina K para prevenir estas hemorragias (Este déficit temporal de vitamina K se conoce como hipoprotrombinemia transitoria del recién nacido). En el caso de los bebés cuando empiezan a comer, a tocar cosas y llevarse las manos a la boca, la E. coli se hospeda en su intestino y comienza su frenética actividad productora de vitamina K. En ocasiones, el uso de un antibiótico de amplio espectro (prácticamente no distingue unas bacterias de otras) durante un tiempo más o menos prolongado, produce la bajada de niveles de vitamina K. Podemos paliarlo inyectando dosis pequeñas de vitamina K, pero se soluciona al restablecerse la flora bacteriana en el intestino. La E. coli también nos ayuda en otros procesos digestivos como la fermentación de la glucosa y la lactosa.

La E. coli es una bacteria que muta con mucha facilidad, ¡Se conocen cientos de variantes! La mayoría de estas variantes de la bacteria (que se conocen como cepas de la bacteria) son benignas y no causan enfermedades en los humanos, más bien al contrario, arriman el hombro a nuestro sistema digestivo.

Pero esto no siempre es así. Existen cepas de E. coli que sí son patógenas en los seres humanos y que pueden causar múltiples enfermedades digestivas y renales. Existe una cepa de esta bacteria, la cepa E. coli O157:H7 que fue responsable en 1982 de un brote de diarrea aguda con sangre en EE.UU. En aquel caso la bacteria se encontraba en la carne picada de las hamburguesas. De ahí que a esta bacteria se le conozca vulgarmente como la “bacteria de las hamburguesas” y adquiriese fama, tanto como para que el escritor Robin Cook escribiese la novela Toxina inspirada en aquel acontecimiento.


La complicación más grave que pueden tener los pacientes infectados con E. coli patógena es el Síndrome Urémico Hemolítico. Comienza con síntomas como vómitos y diarrea, los cuales pueden tener sangre. Las personas con esta afección pueden orinar menos de lo normal (oliguria), y tener anemia debido a la destrucción de sus eritrocitos. Posteriormente se producen hematomas, disminución del estado de conciencia, disminución del gasto urinario, convulsiones y erupciones cutáneas que lucen como pequeños puntos rojos (petequias). El Síndrome Urémico Digestivo es una enfermedad grave tanto en niños como en adultos y puede causar la muerte. Sin embargo con el tratamiento médico apropiado más de la mitad de los pacientes se recuperará, siendo el pronóstico mejor en los niños que en los adultos.

La E. coli es una bacteria absolutamente necesaria para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Lo malo es que a veces muta y se producen cepas patógenas como la E. coli O104:H4 que está produciendo hoy en día en Alemania y otros países un brote epidémico. Se pueden adquirir infecciones por E. coli al consumir alimentos que contienen la bacteria. Para ayudar a evitar la intoxicación por alimentos y prevenir infecciones, hay que manipular la comida con seguridad, cocinando bien las carnes, lavar las frutas y verduras antes de comérselas o cocinarlas.


BIBLIOGRAFÍA:
[1] Müller-Esterl, Werner. Bioquímica. Fundamentos para Medicina y Ciencias de la Vida. Editorial Reverté.
[2] Longo, Dan L.; Fauci, Anthony S.; Kasper, Dennis L.; et al. Harrison. Principios de Medicina Interna. McGrawHill, 2012.

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