12 de abril de 2011

El método científico, ¿Qué es y cómo funciona?

“El método científico es el método que utilizan los científicos para hacer descubrimientos científicos.” Así empezaba Isaac Asimov su respuesta a la pregunta qué es el método científico en el libro 100 Preguntas básicas sobre la Ciencia. Esta gran sentencia, resume muy bien la función del Método Científico: permitir a los seres humanos resolver enigmas científicos, permitirnos entender la materia, los seres vivos, permitirnos entender lo que somos; permitir en suma, entender el mundo en el que vivimos. Es un método que nos permite obtener conocimientos.

Sin desmerecer la explicación de Asimov voy a intentar explicar en qué consiste el método científico. Este, se compone de una serie de fases por las que el investigador pasa varias veces a lo largo de una investigación.

En primer lugar el científico observa la realidad. Al observarla, se le plantea un problema y quiere buscar una solución. Para ello sintetiza el problema en forma de una pregunta muy sencilla. Por ejemplo, ¿Por qué las cosas caen hacia abajo?

Luego el científico intenta obtener empíricamente todos los datos que le sean necesarios para resolver el enigma. Revisa la literatura científica, por si ya ha habido investigaciones relacionadas, y realiza estudios. Estos pueden ser experimentales si el científico prepara unas condiciones adecuadas en las que desarrollar el experimento (por ejemplo lo que sucede en un laboratorio) u observacionales cuando simplemente se observa, sin alterar ninguna condición. Este último método era característico de los albores de la Ciencia mientras que la llamada Ciencia moderna (tal vez surgida definitivamente a raíz de Galileo) se relaciona con los estudios experimentales, siendo el juez de la verdad científica el experimento, como resumía Richard Feynman.

Por ejemplo, un estudio experimental sería preparar una cámara a la que le insuflamos aire (para simular el viento), y dejamos caer dentro de ella diversos objetos, con diversas masas, para estudiar cuáles son los factores que influyen en la caída de los objetos.

Cuando ya tenemos todos los datos y variables posibles, elaboramos una posible explicación a ese fenómeno que habíamos observado. Esto es lo que se llama hipótesis. Es una afirmación provisional. Con la hipótesis se intentan hacer predicciones sobre ese fenómeno, que si aciertan, la hipótesis cobrará más fuerza, y así sucesivamente, va adquiriendo credibilidad a medida que las previsiones desarrolladas a partir de ella se cumplen. Así puede llegar a la categoría de Teoría e incluso de Ley Natural. Una Ley Natural, es una hipótesis que no falla nunca en sus predicciones y que además se mantiene por evidencias (empíricas o matemáticas).

En caso de que mi hipótesis sea errónea, es decir, no sea capaz de predecir de manera efectiva el fenómeno que estábamos estudiando, tengo que descartarla. Entonces vuelvo a formular una nueva hipótesis.

Si bien es cierto, como menciona Asimov en el libro que antes cité, algunos descubrimientos se hacen por casualidad, en los que en principio, no se aplica el método científico. Estás estudiando otra cosa u observando algo, y de repente ¡zas!, te viene a la mente una hipótesis perfecta o descubres la penicilina. Esto es lo que se llama en ciencia Serendipia (descubrimientos accidentales). Sin embargo, esto no es del todo así. La serendipia nos proporciona un nuevo dato que no habíamos tenido en cuenta, o nos fijamos en un fenómeno relacionado con el que estudiábamos y que nos ayuda a explicarlo, o nos fijamos en la sustancia que produce ese hongo de ahí (¡Qué se lo digan al Dr. Fleming!). Lo que quiero dar a entender, es que los descubrimientos por azar, sólo se producen gracias a que el investigador los sabe entender y encajar en su teoría, aplicando, otra vez, el método científico. Como dijo el Nóbel de química Paul Flory:
“La casualidad juega una parte, eso es seguro, pero hay mucho más en la invención que la noción popular de venir caído del cielo. El conocimiento en profundidad y extensión son prerrequisitos indispensables. A menos que la mente esté concienzudamente cargada de antemano, la proverbial chispa del genio, si se llegara a manifestar, probablemente no encontraría nada que prender”
El método científico nos enseñó y enseña, que si existe algo, algún suceso que no entendamos o que no podamos comprender, lo mejor es investigar, partiendo de las evidencias de las que disponemos y aplicando la razón y la ciencia. Así se evitarían las perjudiciales pseudociencias, que lo único que hacen es fomentar una sociedad más crédula, más confiada, que no piensa críticamente. Así corremos el riesgo de ser manipulados por charlatanes para su propio beneficio. 

BIBLIOGRAFÍA: 
  • Asimov, Isaac. Cien preguntas básicas sobre la ciencia. Alianza Editorial.  
  • Roberts, Royston M. Serendipia. Alianza Editorial.